20090329

Un Pensamiento Inspirado por "Persona" (Intro)-Ingmar Bergman




... Su ser habitaba en el mundo de los entes abstractos, donde las luces de la razón no podían llegar a trasformarlo todo en realidad... En su mundo, tú no eras más que una palabra mal formada...

¿Acaso tiene algún sentido que te diga esto?

Ya no haces parte de ese mundo... Pero... Es de olvidos, de descuidos, de acciones carentes de intención de donde nacen las casualidades... Y de las casualidades... Las oportunidades... Por eso has venido, aún sabiendo que no eres bienvenido... Te excusas: "Lo siento... Yo tan solo... Pasaba...".

No es casualidad.

Ella sabía que vendrías... La puerta no se abrió sola... "La oportunidad"... ¿Ahora me comprendes?...

No hay lugar en su vida para nuevas almas, ni para nuevos pensamientos... Verás... Sin importar que haya pasado tanto tiempo, ella todavía esperaba este momento, esperaba volver, reiniciar los ciclos inestables y esenciales para su existencia... Pero, dile que no entrarás... Eres consciente de que tu débil voluntad no será tan constante como para seguirla siempre... Y ella vive en la ilusión de lo eterno...

Podría haberse dedicado a comprar ilusiones para no sentirse tan vacía, pero sabe que son farsantes todos aquellos que intentan vendérselas... Solo tú la convenciste una vez... Y fue nada más, porque se las vendiste sin precio... Tenían valor... Pero no precio... Y las ilusiones sin precio, se pagan con amor... Ella se enamoró... Ahora, habita en el silencio, espera para salir, pero no lo hará, lo desea, pero no abandonará el sin-sentido... Allí se llenará.

Il et Elle: Mon âme... L'âme d'elle

-Elle: Las cadenas que utilizas no servirán para atar mi alma... Escaparé creando un túnel por debajo de mi piel y por encima de tu cabeza, allí donde tus ojos no se posan y te es desconocida y ajena la certeza...

-Il: No se escapará tan fácil la belleza de entre mis manos... ¿Cómo no reconocer que se me escapa el sueño?... Te veré, te veré siempre atada junto a las fronteras y las puntas filosas de mi cajita de cristal...

-Elle: No entraré... Mi voluntad y mi alma se mezclarán en mi sangre, correrán por mis venas furiosas, habrá una violenta explosión, escaparán y se desharán en el aire... Abandonarán para siempre este cuerpo... La prisión no eres tú... Sino mi cuerpo...

-Il: Muriendo no serás libre... Huirás... Pero no serás libre...

-Elle: Tú no me haces menos, ni más libre... Tú... Solo me inspiras fingir... Mentirte, hacerte creer lo que quieres creer... En mí, ves lo que quieres y no lo que soy... Lo que es...

-Il: ¿Te irás...?

-Elle: No, aún puedo seguirte engañando... Ahora di qué prefieres... ¿Debo decir "te amo"?


20090316

Despertar Con Levedad




Aún no amanecía cuando bajó las escaleras, cautelosamente cuidaba sus pasos para no resbalar, pero no dejaba de andar con prisa, en la mano llevaba un libro de poesías de Benedetti, separando con su dedo pulgar la página 87... Murmuraba algunos versos, repetía una y otra vez ésas frases que más le gustaban, aunque a veces le parecían un poco sin sentido, al final se resumían a simples palabras de amor... ¡Como siempre! Porque todos los cantares, las historias más memorables, y los poemas más hermosos, los que le hacían temblar el alma hasta al más insensible... Siempre, siempre hablaban de amor... Y a ella le encantaba degustar el dulce de esas palabras, que al leerse, dejan los sabores indelebles de la ternura con que fueron escritas...

Estaba ya un poco cansada del clima -pensaba-, desde hacía ya unas cuantas semanas era notable que la atmósfera en la isla se estaba volviendo demasiado sofocante... Inclusive siendo de madrugada, hacía tanto calor, que había decidido empezar a desnudarse y andar libre por ahí. Quería llegar a la playa, el aire dentro de la casa ya no le bastaba, sentía como si un dios infernal se encargara de asotarla lentamente, más ella no tenía otra opción que seguir respirando ese aire caliente e intoxicante, tal vez la brisa del mar podría aliviarla... Mientras sus formas libres y expresivas continuaban el camino hacia una puerta del patio trasero de su casa, la cual daba a la playa, y andaba como un fantasma vagabundo; parecía que su piel empezaba a confundirse con las sombras de los objetos, pero ella no era una sombra común... Era una sombra que estaba perdiendo su peso, que se arrancaba pedazos, que arrojaba con ira la ropa que trataba de ocultarle la belleza... Prenda por prenda, se formó tras ella un caminito que la seguía desde las escaleras -¡Qué desorden!-, pero no le importaba mucho, pues no había nadie que le dijera algo o que se molestara por ello, a fin de cuentas ése era su santuario.

Abrió totalmente la puerta, quería respirar aire fresco, quería que la luz de la luna le ayudara a iluminar sus ojos, quería leer poemas junto a ella y decirle que estaba dispuesta a ser su amante, porque sabía que la Luna, al igual que ella, se sentía sola en las noches... -Tan bella y tan sola!- suspiraba con la mirada suspendida en la nada, y recordaba las frases estúpidas, que ni siquiera podrían considerarse halagos, esas que escuchaba casi a diario de muchos hombres, decían cosas como..."Siendo tan joven y bonita deberías tener un novio, no es bueno que andes tan solitaria"... ¿Pero qué clase de idiota se atrevería a decirle a una mujer que por el hecho de ser bonita no debe estar sola?... ¿Es acaso la belleza un impedimento para respirar el mismo aire que una fea (¿las feas si debían estar solas?)?... ¿Sería un defecto ser linda, significaba tal vez, ser menos capaz de enfrentar la vida, y por eso era necesario que un hombre la defendiera (¿de qué o de quién?) y le dijera qué hacer para no equivocarse?... Una lluvia de pensamientos la invadía, preguntas que quería y no quería responder, el ambiente le provocaba mucha nostalgia...

De pronto, se empezó a reír de todas esas ideas que solamente se le ocurrían a ella, mientras pensaba con amargura que posiblemente muchas personas tenían razón con respecto a las cosas que opinaban sobre ella y su vida. A pesar de considerarse mucho más inteligente que la mayoría de mujeres chismosas y de hombres vacíos que había conocido, era consciente de que le hacía falta algo, sabía que no había tomado muy buenas decisiones en el pasado y cargaba con muchas culpas, por un momento llegó a creer que la compañía de alguien que la amara podría hacerla olvidar tantas preocupaciones... Pero estaba sola, bella, desnuda... Y sola... Muy sola... Sin nadie que se aprovechara de tanta maravilla de su ser, quería compartirlo todo, pero nada más tenía a la Luna...

El patio de su jardín era infinito, especial, era inmenso porque el mar habitaba en él, o al contrario, su jardín lo hacía en el mar... Tenía toda una playa de arenas blancas para deleitarse con el amanecer, que aún ni se asomaba, pero que pronto llegaría y ella estaría esperando con ansia. Se acostó boca arriba sobre el suelo y posó sus ojos directamente en el cielo sin moverse, no quería quedarse dormida, pero la sensación era extraña, pues no era su cuerpo el que estaba cansado, en realidad sabía que era su alma, y ello le impedía ser dueña de su voluntad, no pensaba en nadie, se dejaba acariciar por el viento... Quería soñar, pero quería ser capaz de hacerlo despierta, con los ojos bien abiertos, como lo hacía antes, sin tener que esconderse de la luz, como cuando su imaginación y su mente estaban conectadas con su corazón... El sonido de las olas a los lejos la envolvía, pero no se dejaba seducir totalmente, sentía el contacto áspero de los diminutos granitos de arena con su piel desnuda, y para no olvidar que aún estaba en la tierra, se dejaba rasguñar un poco por ellos... ¿Dónde estaría en realidad su mente?... Ni siquiera ella lo sabía, pero muy seguramente tendría que ser un lugar lleno de luz, donde nadie podría llegar a alcanzarla, tocarla ni dañarla...

-¡Ámame madre Luna!... Juro por la sangre que corre por mis venas amarte a ti, por más que duela, quiero sentir lo que siente una estrella, saber cómo es brillar a tu lado en medio de la oscuridad, porque hace mucho que ya no brillo...- Su voz empezó a cantar notas dulces que se confundían con la canción del mar, el llanto vino y ella no entendía por qué razón no podía detenerlo... Y era porque debía limpiarse por dentro, comprender que la luz no tenía que entrar en ella, pues desde hacía mucho tiempo habitaba olvidada en su alma... Solo cuando fuese capaz de recordarlo brillaría de nuevo, amaría otra vez, encontraría su paz...

Ya empezaba a amaner, entonces se calmó un poco, apoyó las manos en el suelo y antes de hacer fuerza para levantarse, dio una última y profunda mirada a la Luna, que se estaba desvaneciendo casi por completo en la luz del Sol, luego descubrió que a su lado estaba el libro de poesía tirado, se alegró al verlo, porque creía haberlo dejado atrás en medio de su ritual de desnudez, pero no, ahí estaba y se veía casi tan abandonado como ella se sentía, así que, lo levantó y acercándolo a su rostro abierto en la página 87, utilizó uno de sus bordes para secar sus lágrimas, al tiempo que le agradecía por haber pasado la noche junto a ella… Lo acercó más y con sus manos lo abrazó contra su pecho, luego empezó a caminar a través de la playa parándose en la orillita del agua saladita y fría, disfrutaba andar liviana sintiendo que el universo palpitaba en ella, la brisa soplaba fuertemente y le producía un placer inmenso abrir los brazos y dejarse acariciar el cuerpo… Cerró por última vez los ojos, y se puso de frente al mar, metió los pies, y empezó a caminar hacia adentro, caminó hasta que el agua le llegó a las rodillas, abrió de nuevo el libro en página 87 y le leyó a la nada:


“Seguir en pie quiere decir coraje...
O no tener donde caerse muerto...”
(Mario Benedetti)


20090310

No Estoy Llorando...


Esta noche quise salir a caminar descalza sobre las piedras del río Azzul, quería estar sola porque sabía que iba a llorar un poco, no por el dolor externo de mi cuerpo, sino por el vacío interno de las paredes de mi alma... Necesitaba que mi cuerpo se moviera y danzara hasta quedar exahusto, que diera vueltas tan rápido como el viento sin importar que mis pies sangraran... Sólo para ver hasta dónde sería capaz de llegar antes de que tú me detuvieras, después el agua curará mis heridas...

No quería que al ver mi llanto preguntaras el por qué de cada lágrima, en verdad no existe razón, ninguna que yo conozca hasta ahora, y si existiera, sé que de todas maneras no sería suficiente para ti, que siempre buscas aliviar tus culpas creyéndote redentor de las de los demás...

Si me hubieras acompañado, creo que te habría mentido diciéndote que todo está bien en mi vida, tan solo para que te callaras, pero en el fondo de mí, aún sabré que no todo está bien, sé que tampoco tiene que estarlo y sé que no debo sentirme culpable por ello, es normal no ser tan "normal" como lo exigen las apariencias...

Si quieres prometo no morirme ésta noche, ni mañana, ni pasado... Pero después no sé, estoy cansándome de que me salves... ¡Ven! No me mires en silencio desde ése rincón, como si analizaras todo lo que digo, como si buscaras una falla, cualquier mínimo error en mí que pudiera darte el derecho de apoderarte de mi voluntad, un pretexto para entrar en mis pensamientos y declararme mentalmente desequilibrada para continuar viviendo como la gente bien, en una casa bien, con unos vecinos decentes, y todo bien, y perfecto y bonito...

Si una noche despertaras y notaras que estoy sentada justo en el borde de la cama, apretando fuerte una almohada contra mi cara para ahogar los sollozos amargos de mi tristeza, y depronto se te ocurriera preguntarme otra vez si estoy llorando... ¡Juro que voy a quedarme en silencio! Si eres inteligente, sabrás que es algo obvio, me tienes justo en frente de tus ojos, otra cosa es que no quieras aceptarlo... Pero sé que comprenderás que es mejor hacerte el dormido, pretender que no me ves y no decir nada, porque si me levanto a llorar en medio de la noche y me tapo la boca para no hacer ruído, es porque no quiero que te des cuenta, y si me dijeras algo más, terminarías de arruinar por completo mis planes para purificarme el espíritu... Es más bonito llorar de noche... Sin dedos que te apunten... Sin conciencias que te acusen...

No me des más consejos, por favor... Prefiero equivocarme y que al final nadie tenga que decirme "¡te lo dije!"... Pues duele mucho más que la caída, preciso cuando te estás recuperando, viene esa voz que te recuerda no solo cómo y cuándo terminaste en el suelo, sino que también te restriega veneno en la herida, echándote en cara que pudiste haberlo evitado... Pero es que siempre es más fácil criticar desde afuera, nadie se mete en la piel del otro, y por eso no creo en tus palabras altruistas, te pido que si vienes a darme sermones, primero pienses si tú mismo serías capaz de aplicarlos en tu vida... A ver si cuando te embarres en el lodo del fracaso, eres tan valiente de gritarte a ti mismo "¡lo sabía!"...

Y no te sientas mal, realmente creo que he aprendido más cosas en silencio y escuchando a la gente con atención, que tratando de imponerme como modelo de perfección ante todo el mundo y hablando pura basura para autoalabar mis acciones "buenas"...

Sé que sigues estando ahí parado como si nada, con tu actitud digna, primero te mueres antes de aceptar que tengo razón en alguna cosa... Ya no me importa en verdad, allá tú con tu insomnio y tus pesadillas... Yo aquí tirada en el suelo, sobre las piedras que tratan de atravesarme la piel, me siento libre, más viva gracias a mis sentidos que se dejan impresionar por la belleza del paisaje, me siento muy sola aunque estás aquí todavía renegando... Me da igual si quieres irte, no seré como tú, no te exigiré que te quedes conmigo...

Es el momento de decir adiós... Te veo luego en la cama, no me esperes despierto, por ahora quiero domir aquí un rato mientras la brisa me arrulla y observo las piedras crecer... No estoy llorando, si es que eso te preocupa, es sólo agua, gotitas del río que saltan a mis mejillas para refrescarme un poco... Ahora voy a cerrar los ojos, no me esperes, dejaré que tu mano se quede extendida, más vale que te vayas, yo aún no quiero ir a casa... Ve y descansa.


20090308

Tus Palabras son Silencios




Ya no me amas con tus manos,
Ni con tus besos en mis labios,
Ahora dices que me amas con palabras,
Pero tus palabras son solo silencios.

Ahora solo puedo mirarte a los ojos
Mientras están cerrados,
Mientras entregas tu cuerpo
En el levitar del sueño y el devenir de la noche.

En la calle ya tus pasos y los míos
No se cruzan, ya no se buscan las manos
Y las miradas se desvían,
Y estar contigo es solo andar… Vagar.

Somos entes desconocidos y vacíos
Que se esconden los defectos…
Pero nos presentamos perfectos...
Entregando cuerpos desnudos
Sin dar nunca la esencia,
Solo aquello que ya sobra…

Se desnuda el cuerpo,
Pero se esconde el alma para no entregarse,
Aparentamos y mentimos…
Con el silencio evitamos amarnos.

Creo que ya no entiendo tus pocas palabras,
Entonces da igual, como si no las escuchase...
Mientras hablas, todo lo que dicen tus labios
Siempre se convierte en silencios para mi corazón…

Ya no hay poesía que sobreviva a la mentira
Que encierra esta omisión de "te quieros"...
No hay corazón que aguante tanta dureza,
Tanto llanto amargo...

El deseo murió, cuando se nos degradó en palabras,
Cuando cada letra se nos descompuso en el interior de las venas
Y nos inundaron la sangre...
Fueron como veneno ésos cuatro garabaticos
Con los que escribíamos el "amor",
Poderosos, capaces de matar tanta emoción,
Recorriéndonos el cuerpo y lavándonos el cerebro y el corazón...

Rindo mi libertad de explotar,
De decirlo todo con un grito rasgado desde mi alma...
Niego mi derecho de aceptar que aún siento...
Me rindo hoy junto con mi inocencia,
Y ya no exijo nada a cambio...

Voto por ignorar esta historia...
Estos espacios incómodos llenos de aire...
Aire convertido aveces en palabras...
Sí, en esas palabras que son un vicio
Que parece ser inofensivo, porque a fin de cuentas,
Las palabras son nada, solo un invento de los labios...
Son cuerpos vacíos, mentiras, aire...
Pero aire muerto... Aire de ése que no se respira...
...

20090306

Palabras De Olvido



De la Ausencia y de Ti...

(Fragmento...)

Ahora sólo me queda buscarme de amante
la respiración...
No mirar a los mapas, seguir en mí mismo
No andar ciertas calles,
olvidar que fue mío una vez cierto libro..
O hacer la canción...
Y decirte que todo está igual...
La ciudad, los amigos y el mar...
Esperando por ti,
esperando por ti...


No quisera un fracaso en el sabio delito
que es recordar...
Ni en el inevitable defecto que es
la nostalagia de cosas pequeñas y tontas...
Como en el tumulto pisarte los pies...
Y reír y reír y reír...
Madrugadas sin ir a dormir...
Sí, es distinto sin ti...
Muy distinto sin ti.


Silvio Rodríguez.


20090301

Sin Alas...


Cerraste los ojos, y las lágrimas rodaron por tu rostro... Rodaron como llevando la prisa de alguien que, parándose al filo de un abismo, buscaba la muerte…
Y me pediste silencio, -me pediste demasiado- querías escuchar a las mariposas cantar… Yo no escuchaba, me perdía en mi propio ruido, en mis palabras desarmadas dando vueltas por ahí… En fin, creo que las mariposas no quisieron volar ese día, tú tampoco las oíste vagar en el jardín…

Abriste la ventana, con la confianza ingenua de verlas posadas en alguna flor… Pero al no verlas, dejaste la habitación a oscuras cerrando las cortinas, no querías saber de ventanas con vistas a jardines desolados, querías que la densidad de esa tela cualquiera te hiciera olvidar que tal vez el viento fue quien te robó las mariposas…

Me escondí de tu mirada, estaba de pie tras de ti, mientras tus ojos sin luz me buscaban, pero no fueron ellos, sino tus manos, las que me encontraron... Quería besarte, sentir la ternura de tus labios, verme en tus ojos, llenarte de mi angustia por tocar, oler, lamer tu piel… Tus brazos rodearon mi cintura, te sentí muy cerca, amo cuando me tomas con fuerza, me veo como una hoja seca que cae libremente sin voluntad… Y lloraste en mi hombro… -Deseé ser mariposa- tomé tus manos y las puse en mi rostro, tus dedos me acariciaron y llegaron a mi cuello, te acercaste y me besaste… Sabías que te deseaba, deseaba bailar contigo la música de tus mariposas, deseaba acariciarte, decirte mis palabras desarmadas al oído a ver si las armabas, deseé que me tocaras hasta el alma, que mi ser vibrara con la certeza de tu presencia…

Deseé que tú no fueras mariposa… Que jamás recuperaras tus alas, quería que me necesitaras siempre para seguir viviendo, tenía el terrible temor de que te marcharas y yo ya no pudiera alimentarte cada mañana con la miel de mi cuerpo… Inclusive estaba dispuesta a plantar más rosas en el patio trasero, allí donde te gusta tanto descansar… Pero cada vez te sentía más vacío… Con más ganas de largarte volando, querías escapar a luchar contra el viento que te quitó tus amadas mariposas…

Y no sabía si dejarte ir…

Llamada Telepafónica...

Me rio, me rio sola, sola... Como lo hacen los locos a escondidas, con la mirada perdida, tratando de dibujar un sueño en la nada, tratando de arrancarle formas más alegres y coloridas a la transparencia del aire...

-"El que solo se ríe... De sus picardías se acuerda..."- Así decía mi abuela... Lo recuerdo... Entonces miro a mi alrededor, y sé que estoy sola, pero no recuerdo a qué picardía aludiría mi sonrisa... Creo que solo rio porque sí, para dejar de darle cuerda a la amargura, para dejar de repetir una sola expresión en mi rostro... Ya estoy cansada de inundarme los ojos, de tenerlos sumergidos en este mar de agua salada y tibia... Estoy cansada de recordar, tan solo para llorarte, para darme cuenta de que ya nada es, de que nunca hubo algo...

Ahora camino, hace media hora que voy andando por estas calles desconocidas, y no sé por qué motivo me alejé tanto... Yo solo quiero llegar a casa... Volver... ¡¡Pero este maldito puente es tan desalentadoramente largo!!... -¡¡Mierda!!- Es casi infinito... Si me detengo ahora, creo que ni siquiera podría decir que voy por la mitad del camino... -El viento, amo el viento frío... Me enamoró de nuevo-...

¡¡Mami!!... Me duelen los zapatos...-Pensé-... De niña habría dicho eso, claro, si estuviera con Mamá y hubiese caminado horas y horas, justo como esta noche... Recuerdo que siempre "me dolían los zapatos"... Sobre todo, esa vez que tuve unos negros de charol, Papá me los regaló, y a pesar de que mis pies crecían, yo no dejaba de usarlos, me duraron muchos años, siempre insistía en ponérmelos con mis vestiditos... Me sentía como una princesa de verdad... Pero bueno, un día me obligaron a dejarlos en contra de todas mis protestas, de mi autonomía, voluntad y pensamiento... Qué triste ¿No?... "Nunca es para siempre"... Y aún no entiendo por qué mis zapatos favoritos no pudieron también crecer conmigo... Creo que para compensarme, inventé una explicación algo extraña, inclusive ilógica, pero valiosa para esa pobre nenita desilusionada sin sus zapatillas de princesa: "¡Esos zapatos no me querían... Tampoco los querré yo ahora!"... Y así sobreviví tranquila, sin remordimientos por haberlos tirado a la basura...

Los años, los días, el Tiempo... Todo pasa, y no han cambiado muchas cosas en mí, se supone que he crecido... Y yo diría que un poquito, nada más... Ahora mi reloj me dice lo tarde que es... Pero si la gente, como yo, no le tuviera tanta devoción a las horas, todos seríamos felices, sí, definitivamente, felices... Jamás sería tarde para pedir perdón, siempre sobraría tiempo para amar, no nos preocuparíamos por envejecer, no le huiríamos a la muerte, los enamorados no se cansarían de esperar a sus amadas en los parques, los niños no sufrirían por madrugar para ir a la escuela, porque sabrían que no hay medida de la eternidad, que es estúpido creerse dueños o controladores de algo que va más allá de nuestra propia naturaleza... Siempre y cuando lo desearan, nada podría impedirles a los niños aprender... No habría más afán que el del presente, el instante que se respira, la vida misma sería el medio y el fin...

Sin embargo, no puedo hacer nada en contra de mi reloj, no tiene la culpa de que lo hayamos inventado, no tiene la culpa de que la noche avance hacia su destino, él solo cumple su trabajo atormentándome la mente... Pero no quiero moverme, sigo de pie, nada más riéndo como los locos -a escondidas- y recordando que alguna vez fui niña... Esta noche desearía dormir tirada sobre el pavimento, bajo el cielo abierto... Porque ya lo sé, yo sé que hay algo, algo mágico en este puente, algo a lo que mi alma vagabunda se aferra... ¿Serán acaso las huellas de los pasos que dimos juntos por aquí?... Ya pareciera que hubiesen pasado siglos, pero los árboles, las casas, la gente en sus autos, el pasto, todo sigue aquí, la noche se repite con sus mismas estrellas, me acompaña de nuevo... El mundo se empeña en hacer que te recuerde, me rodea con su brisa suave y helada, me persigue, me vigila y no opongo resistencia... Juro que tan solo cambiaría este momento por estar a tu lado... -¡Qué patético!-...

Me pregunto qué pensará la gente que pasa y me ve aquí, estática, casi inerte, como un ente inmóvil y vacío... A lo mejor ni se fijan, a nadie le importa, tampoco a ti te importaría, sé que si vinieras caminando despacio del otro lado, subiendo las escaleras del puente, navegando por los mares de tus planetas imaginarios y me vieras desde la distancia, a tus pies les daría igual correr o simplemente andar, pasarías por mi lado, sin saludar, y tu mirada estaría tan perdida en lo que tú mismo quieres ver, que yo desaparecería, como si jamás huebiese estado ahí... Pero no me estancaré en supociones... Tengo tantas ganas de dormir, que no quiero ponerme racional, no quiero analizar... Sólo me entretengo en lo que veo, en las luces a lo lejos, por allá en las montañas, me estremezco con el temblor que producen bajo mis pies los autos al pasar... ¡¡Gigante!!... Esta ciudad es gigante... Es extraño que no me haya perdido ya...

Me encantaría hacerte una "llamada telepafónica"... De esas en las que mentalmente con mi imaginación telepática, me atrevo a tomar el teléfono y marco tu numeración... Tú contestas, reconoces mi voz, dices mi nombre... Hablamos por horas... Te cuento que he vagado todo el día por lugares que ni conocía, que ha caído la noche y aún no he llegado a casa, pero te pido que no te preocupes... Tengo perfectamente planeadas todas mis preguntas y cada una de las palabras que tú responderías, es la conversación perfecta, como una de esas viejas que tuvimos y que nos alcanzaban para invadir la madrugada... Pero ya lo dije, prefería hacerme una cama en cualquier esquina, hacer de la calle mi aposento y soñar... En lugar de continuar así...

...

¿Dónde está mi casa?... Lo olvidé de nuevo... La dirección, el barrio, los vecinos, el edificio, mi puerta, ni siquiera sé dónde están mis llaves... Lo olvidé, como siempre olvido lo que nadie más olvida, y recuerdo lo que nada más yo recuerdo... Caminaré, nada más, igual que siempre hice para salir de un laberinto... Despacio, confiando, amando mis pies y mis pasos, dando gracias por mis piernas, por mis ojos que me permiten ver hacia adelante... Todo esto sería más poético si llevara música de guitarras melancólicas para acompañarme, pero voy en silencio, con mi respiración y mis latidos... Ya se me está acabando el puente y siento que por fin me estoy aproximando a lo que era mi camino... Ya no siento que me alejo... Pero no sé a quién me acerco... NO, no, lo he recordado, a casa, voy de regreso...

No hay nada de poético en todo esto... Sólo una imágen, común, corriente... Una mujer, cabello negro y enmarañado, bufanda roja al cuello, ojos cafés, pasos tímidos, no le gusta hacer ruído, no quiere que nadie sepa que ella va transitando aquellas calles, no le gusta cuando la gente chismosa se asoma a mirar detrás de sus cortinas, calientitas y a gusto en sus casas, mientras ella anda perdida... Ella... Ella no sabe a dónde va, pero está tranquila, eso se nota en su movimiento frágil y despreocupado... Porque quien no sabe a dónde va, no se preocupa por llegar temprano, y Ella... La mujer que camina sola y de noche, mientras la luna se ha tomado el protagonismo entre las estrellas del cielo, no tiene afanes... Si la vieras de cerca, si lograras seguirle el paso, entenderías que es el amor el que logra hacerles perder el afán de tener que llegar a algún sitio a los humanos...