20090710

El Corazón del Sol: Entre Luces

"(...) Aún podemos ser Libres dentro de una Canción..."Lo dijo alguien más...




Tengo el sol...
Tengo el cielo en mis manos...

Atrapo el azul entre mis dedos,
y me hago grande a través del cristal de una ventana...

Tengo el fuego,
tengo el corazón del sol...
Se me desangra en las manos,
se me derrite de impaciencia,
susurra en mi piel...
Habla de una Ausencia...

Me levanto del suelo,
capturo su imagen con una mirada...
Y me llega el recuerdo de una sombra...
Hay un vacío, una brisa fría,
un manto obscuro,
sin sentido...

Las almas han sido tomadas por las flores...
Y tan sólo nos resta esperar,
aunque hay una duda, un dolor,
un sabor azul que quedó después del adiós...

Ahora algo habita el cielo,
y aquel corazón amargado, sabe que no es él...
Sabe que fue agarrado por sorpresa,
que nadie más lo vio caer...

Ni siquiera yo...
Pero lo recibo, lo consuelo,
trato de encenderlo de nuevo...

Busco un fósforo...

Pero nada...

No encuentro ni uno...

Olvidé que hace tiempo...

Ya no fumo...

Ya no guardo esperanzas debajo de las sábanas...
Ni reciclo la basura en mi cabeza...
Y esta vez, nada más por esta vez...
Ya no podré hacer que amanezca... Así que, por favor no me culpes...




Ya no fumo...

20090701

Nube...



"(...) Los fugitivos del deber, no encuentran taxi libre para el cielo..."
Canción de las Noches Perdidas, JOAQUÍN SABINA


¡Qué inmóvil está esa nube!...
Pesadita... Cargadita de recuerditos...
Tan llenita de soledades...

¡Mírala!... Ahora se mueve, un poquitín, otro poquitín... ¡Y ya está!
La nube... La nube se deja y se aleja en el aire...
Isla flotante de algodón y papel de seda...
Parece un corazón... Parece algo, algo parece... Y ya ves, hombre, después de todo sí es mujer...





Una de esas mujeres que son, pero no parecen...
Una de esas mujeres que se trasforman según sea día, noche o madrugada...

Pobres de los que parecieron y nunca fueron...
De los que intentaron ser, pero se quedaron tan solo en un mediocre parecido...





Y de aquellos que se parecieron nada más a quienes más odiaron... De esos que fueron grandes, pero se vieron siempre tan cobardes...
Ah, y esos que nada más desearon ser recuerdo, pero ni siquiera llegaron a parecerse al pasado...

Pobres, pobres, pobrecitos esos que no pueden ni ser, ni parecerse...


Y yo, pues, terminé por descubrir un día,
que la lluvia acercaba la gente a las ventanas...
Y que detrás de la lluvia, siempre venía ella...
La sin-forma, la que se fugaba con el viento...





Nube...