20110609

I don't fucking exist anymore...


Deja de depender de él como si fuera tu aire, deja de buscar su sonrisa para lograr tu calma.
Deja que todo llegue, que todo fluya, que to cambie, que todos se vayan.
La soledad no se disfruta, pero al menos puedes aprender a tocarla.
Siéntete para que seas tu propia realidad, para que nadie más te invente.
Conócete para saber hasta qué punto puedes llegar sin él, sin aire, sin nadie.
Perdónate no ser más fuerte, abrázate a tu propio latido y sigue adelante.
No te entregues tan fácil, no les vendas tus sueños, no regales tu alma.
Escóndete dónde sólo tus demonios te encuentren, y lucha en su contra.
Sé valiente si nadie viene nunca a buscarte, porque tomaste tu camino y no fuiste vencida en tu batalla.
Vive, mujer, vive... Vive por ti misma y no a través de sus ojos, entre sus manos, sentada en su regazo donde siempre pueda vigilarte.
Eres libre, no malgastes tu libertad con soñadores mediocres y sin estrella en el firmamento.
No malgastes tus lágrimas... Ni tu dolor, que mejor, pudiera ser bien sufrido por otras causas más nobles.

"When morning comes again,
I have the loneliness you left me...
Each day drags by,
until finally my time descends on me."

20110605

Un suspiro de Cigüeña


Queríamos que las imágenes como esas tuvieran sentido. Les dimos colores que jamás tuvieron y nos empeñamos en recordarlas como la perfecta descripción de nuestro pasado. Fuimos tercos, necios, ciegos. Estuvimos enamorados, por mucho, mucho tiempo. Pero el tiempo, al contrario de lo que dicen, no es infinito, siempre se termina acabando cuando más lo necesitas... Cuando suplicas por un minuto más, tan sólo uno más. Siempre muere, agoniza en los segundos de última hora que quieren creerse eternos, pero que no duran ni un suspiro de cigüeña. 

El tiempo es el anciano más débil y enfermo que existe. Vagabundea y se emborracha en las esquinas de la esperanza a la espera de su mala suerte. Todo él ya está acabado, desde hace mucho, entre sus propias arrugas y polvo. Y nosotros, no somos más que ilusiones débiles. Ya no existimos ni siquiera para recordarnos, ni que nadie nos recuerde.

No dejamos nada tras nuestra partida y ni la de nuestro amor roto. Sólo excusas. Excusas porque el tiempo no alcanzó y no se dio la cosa para pedir perdón, para planear el escape, para inventar una despedida no tan seria, no tan real, menos definitiva.

Merecemos las muertes a las que el tiempo que nunca tuvimos nos condena. Merecemos las lágrimas y todo esto de ya no existir y que nadie nos recuerde. Tenemos justo lo que nos buscamos.

¿Llegaremos algún día a alguna parte? ¿Seremos felices de nuevo? ¿Seremos?... Lo sé, te lo preguntas también. ¿Qué manos encontraremos para apoyarnos más allá de la caída en este abismo solitario? ¿Cómo nos recibirán el suelo y la caída?

Sé que no podremos ni vernos las sombras y la distancia no permitirá que se toquen las mismas corrientes de aire que respiremos. Aunque no sé cómo podremos lograrlo. Nada más quedará para hacernos compañía ni darnos sentido. Ni siquiera tendremos tiempo para descifrarlo.

Ya no cerraré los ojos para pensar en ti... Y tú ya no abrirás más los labios para recibir mis besos... Y te preguntarás si no podré besarme el alma en la soledad, mientras tampoco tú lo logras.