20111222

No se podía decir nada más...


"Another love I would abuse,
No circumstances could excuse...
Like the naked leads the blind,
I know I'm selfish, I'm unkind...

I always find someone to bruise 
and leave behind..."
El desastre de unos ojos cerrados
que se convierten en un par de silencios
con ecos misteriosamente estridentes
se reduce a la implosión de dos manos
hacia el centro un sólo cuerpo
que nunca encontrará la cura
para todo el dolor que le propina el frío
que dejan tras de sí las estrellas
cuando se las traga el vacío
de un obscuro hoyo negro solitario
con entradas y salidas paralelas
hacia todas y ninguna parte
de miles de millones de universos
que al final no existen
si no se tocan las manos
de un par de amantes
que de verdad se amen
y sepan hacerse sentir en medio
de la mierda que es el silencio
en el que los pensamientos negativos
se reproducen como un disco rayado
y eterno que nadie sabe parar
sin que se arriesgue el porvenir
y bienestar de la existencia
que empieza a ser llevada a su fin
y hata sus últimas consecuencias más absurdas

Cuando se tomen en serio
los gritos de aquellos a quienes
nunca escuchamos
a menos de que pudiesen darnos algo a cambio
podría entonces yo creer
que la maldita bondad sí existe
y que no todo fue un simulacro
pero por ahora sólo me conformo
con saber lo que sé por tus actos
y también por los míos
que no son tan puros
ni tan calculados
ni coherentes
ni amables
sino que fuimos un par de
mentirosos sin sentimientos de culpa
ni conocimiento de causa
de los procedimientos necesarios
para curar al mundo y a los otros
a los que siempre necesitaron de nosotros
y de tragarse nuestra alma para alimentar las suyas
todos abusaron creyentes en su propia farsa
justificándola a cada paso con la premisa
de la superioridad alcanzada por medio
de sus malditos sacrificios hipócritas
y tan ficticios que ni ellos mismos se lo creerían nunca
que nunca los sufrieron de verdad
que nunca les costaron ni una gota de sangre o de sudor

Desharemos a su momento el daño
de haber tomado el riesgo de seguir con vida
y no haber abandonado cuando estaba escrito
que sería posible escapar con sólo desearlo
pero el ego de las malditas almas más humanas
no permite que se cierren los ojos
de quienes quieren el descanso
hasta que todos
los más pobres y los más amargos
se hayan reventado hasta los huesos
por sus amos al poder de nadie
sino de sus propios fantasmas de carne rancia

Las bombas y las guerras
que junto con los amores
no valen la pena
porque ni hay dios
ni cielo
ni infierno
ni nadie justo o alguien más que juzgue
porque no importa
a fin de cuentas todos van a darse la espalda
y que sobreviva el más pedante
el que más suba y no se arrastre por nadie

Cuando aprendamos a amar
ya será demasiado tarde
ya no habrá razones para preocuparse
porque sólo se podrá olvidar
o los que quieran
lo podrán contar así los escuchen o no
y así la historia será como un sueño
inventado como para los pocos que sepan
respirar todavía en medio del aire más que pesado
que las aguas más negras y cargadas de hierro
pero en el fondo se sabrá que un día fue verdad
y que el verde cantaba
para que las nubes llovieran sobre una tierra
que no estaba envenenada
ni destinada hasta por algún entonces
a colapsar con rocas lunares tan gigantes
como el odio de los mismos hombres y mujeres
que se quedaron sin alma ni desiertos

Los que vuelen
volarán
porque querrán hacerlo
y no habrá quién les diga que no podrán
y hasta entonces correrán lejos
levantándose sobre lo que nadie nombra más
y hacia algún amanecer
pero ya no construido sobre las cenizas
de lo que posiblemente
debió ser y no ser
sino del oro y la plata que no se pueden ver
y valen más que por su peso
por su esencia apasionada
y llena de rimel
sexo y miel

Un par de manos
dos sombras y almas completas
finalmente serán libres a medias
cuando todo llegue desprejuiciado
pero completamente
cuando ellos mismos sean
la voz detrás de todo juicio
así serán reales y se cumplirán en sí mismos
porque eso es el amor
el amor que no destruye
sino que existe y sobre él
nacen todos los demás
y sus pequeños susurros
justo cuando ya pensarían que
no se podía decir nada más...

20111221

Significancias...

Ilustración de Dallas Clayton.

Cuando leí este poema que pondré a continuación, me sentí arrasada. Me cogió por dentro, no me soltó y me dio tres vueltas. Es de un artista norteamericano que es reconocido más que todo por trabajar con ilustración de libros para niños, pero también es un muy buen escritor. Su nombre es Dallas Clayton y hace poco encontré sus trabajos en internet. Muchas veces me había topado antes con algunas de sus ilustraciones, pero no conocía al artista detrás de ellas, mucho menos conocía sus escritos. El caso es que hoy, re-encontrarlo ha sido mi momento mágico del día. Ya sabiendo quién es, puedo poner su nombre entre mis favoritos. Su estilo me recuerda un poco a Bukowski, pero igual no es tan ácido y sombrío... Más bien, me parece que destila una irreverencia dulce, amable, que permite acercarse a algo que parece ternura.

Todavía no sé si lo amo o lo odio. Nos estamos conociendo. Pero no ha empezado nada mal. Entre todas las cosas que he leído (hasta el momento), muchas me han caído como baldecitos de agua fría. ¿Y quién no se enamora así? Siempre he dicho que las canciones y los libros que más nos apasionan en la vida, son aquellos que mejor nos definen lo que somos, nos recuerdan el pasado que fuimos y nos animan a pensar en quiénes podríamos ser, de acuerdo con nuestra propia esencia... Siempre a quienes leemos, nos permiten leernos mejor a nosotros mismos (el alma)... Todas las canciones que cantamos, son nada menos que las cosas que callamos antes por no haberlas sabido decir mejor de otra manera... Y así, como dice uno de mis escritores más queridos: "La historia de un hombre, es la historia de muchos...". 

Es que no hay cosa más linda que sentirse aludido dentro de las palabras de un grande, dentro de los ritmos de un prodigio, dentro de las imágenes de un genio... Sentirnos identificados con otros, lejos de hacernos sentir normales (porque al contrario, nos hace sentir los seres más especiales y afortunados) nos lleva a darnos cuenta de quiénes somos, nos reafirma de alguna manera la identidad que queremos tener y compartir.

En fin, no sé... Un profesor de mi Universidad decía que hay momentos en los que uno se queda sin palabras para describir lo que siente o lo que le pasó, y en ese momento, no hay nada más original que cantar las canciones de Fito Páez, Serrat o Silvio... Identificarse con otros, no masifica, revela que en la diversidad, hay un espíritu que siente y lo hace en compañía... Porque uno siempre siente en relación con otros. Entonces no hay nada que lo haga a uno más original, que por ejemplo, ir a un concierto de ellos y cantar esos versos que saben decirlo a uno, mejor que uno mismo... Y que de paso, dicen lo que uno siente por otros.

Por eso, muchas personas, como yo, seguimos buscando refugios en aquellos a los que ya les pasó lo mismo... Y siguieron vivos. Me da seguridad saber que no estoy sola, que se puede vivir sin morir en el intento de cada día. Todos necesitamos sentir que todo va a estar bien y recordar que el universo, por alguna extraña razón, se tomó la tarea de poner materia en el vientre de alguna mujer para que naciéramos y siguiera la vida... 

Ya me puse sentimental, pero es que cuando los días se empeñan en llenarme el alma con detalles y cosas mágicas que parecen coincidencias, pero que en realidad no lo son... Porque las coincidencias no existen, porque la tierra tuvo que girar muchas veces para que te encontraras a esa señora con el perrito por la calle y ella decidiera al tiempo que tú, salir y andar por el mismo camino para que se saludaran...  Y que esa sonrisa se sintiera real, porque fue real, porque tenían que entregársela. Las casualidades no existen, no existen porque definitivamente conoces a quienes necesitabas conocer, para que estuvieran ahí cuando de alguna manera, la vida te hiciera necesitarlos a ellos, o ellos a ti... Y así, así, todos tenemos unos invisibles pero fortísimos lazos con el destino y los otros... Y lo creo, lo creo porque si toda la materia en esta creación está contada, y toda ya era la que es, desde el principio... Yo y toda la gente que amo, los que admiro, los que me he encontrado, todos nosotros... Desde hace mucho, por algo, ya hacíamos parte de esto que es la existencia y  vivir... Y existimos, como seres humanos, es para darnos cuenta de eso mismo, de nuestra humanidad y de las causalidades, de las relaciones, de los efectos y las consecuencias. No es sólo existir por existir, como polvo, como rocas lunares, sino para darle sentido, alguno, el que sea, a toda esta luz... 

Aquí, entonces, cito textual el poema que me llevó a pensar de nuevo en estas cosas que he escrito... Está en su inglés original y no quise traducirlo porque me parecería demasiado atrevido con el bello sabor que tienen las palabras y los significados en inglés... Y la verdad,  es que yo odio las traducciones, siempre queda un sinsabor en el paladar, un hilo descosido, alguna palabra en el aire.. Bah... Hay cosas (personas, sillas, lugares, miradas) que no deberían tener nunca traducción, para obligarlo a uno a estar aprendiendo constantemente, a ser un estudiante del idioma de los detalles de cada una de esas cosas...

YOU DON’T KNOW ME

 “You don’t know me.”
Seems to be the order of the day.
The standard note
by which I can declare
that your opinion matters not.

 Even if it is obvious
to you
and to everyone
that what I’m doing is ridiculous
“You don’t know me.”

And the louder I say it
the more ridiculous I can become-
standing on the roof of a building
wearing only a cape
face painted half like a demon
and half like a cartoon puppy
drinking a jar of paint
and singing songs
through a bullhorn
in my own special language
made up of slide whistles and polar bear sounds.

“You don’t know me!”
And therefore whatever you think
is invalid.

All that you’ve ever learned
in your years of knowing humans
is worthless.
Books you’ve read,
countries you’ve visited,
religions you’ve practiced-
out the window!
Gone!

Scholars and simpletons alike
“You DO NOT KNOW ME!”

Of course,
you couldn’t possibly know me
because I’m up here on this roof
barking at people through a megaphone
as they pass
living as loud as I can in my small obnoxious world
and every time someone stops
to question what I’m doing, or to ask if I’m okay
I let them know
promptly
and with vigor
“You don’t know me!”

And sooner or later
they move along.


Y bueno, con estas palabras, que no son mías, he dicho ya demasiado (sobre lo que me pasa por estos días). Tal vez después escriba y trate de explicarme qué es lo que quería decirme, lo que quería decirles, lo que no había sido capaz de acomodar sintácticamente y este poema sí sabía cómo... Es más, dice tanto, que no sé si sería capaz de decirlo en voz alta, por fuera de estas letricas y versos. No, no quiero explicar. El que lo ha sentido, igual lo entenderá... Ahh, y la ilustración, pues es mágica... ¿Increíble, no? Yo no sé cómo, pero también logró descifrar(me) y contar mucho mejor eso que quise decir extendiéndome en tantos párrafos. Al buen entendedor...

20111214

Cuando la sangre corre pero no se siente al corazón latir...


"Te asomas al espejo, como a ese retrato que envilece tu pasado,
y sientes que no hay nada de este lado que logre sostenerte ya...

Volver del viaje, despertar de un sueño tan extraño,
abrir los ojos y rogar que el cielo nos depare algo..."

Tener el saco gris, las medias grises, el alma gris, el mismo jean hace tres días... No lavarse el pelo ni usar perfume. No quitarse los restos del rimel negro... Que nadie te diga linda. No escuchar al que siempre te dice linda. Voltearle la cara, cuando lo diga. Cambiarle de tema, cuando lo diga. Intentar no llorar, cuando lo diga. Que nadie lo diga. Pasar los días como por cumplir una tonta apuesta con el tiempo, siempre en silencio entre las caras de extraños. Esquivar miradas, no devolver sonrisas, no ceder el puesto en el bus, sentarse en el suelo, no dejar pasar, obstaculizar las salidas de emergencia y mirar con desdén, o no mirar. Odiar no mirar a nadie en los ojos. Joder, sabes cómo te gusta mirar a la gente a los ojos, desarmarlos, ir en son de paz, sostenerles las miradas fijamente, como si fuera un reto... No sabes lo que haces. No sabes por qué lo haces... Que siga pasando el segundo y su afán, amargarse pensando en la posibilidad de haber dejado escapar la felicidad detrás de alguno de esos rostros que no observaste por odio. Sacar tu libreta destartalada y descuadernada y notar que alguien te mira. Abrirla, buscar desinteresadamente el azar de cualquier página en blanco y poner un barrera con tu brazo izquierdo para que nadie lea. Mirar por la ventana y ver que siempre vas más lejos de lo que deberías, que parece que el conductor tiene un complot para no moverse, para encarcelarte y mantenerte cautiva del caos. Ver que es muy tarde, que no puedes evitar llegar tarde a todas partes, que te gusta llegar tarde, que prefieres pensar que no llegas tarde, sino que el destino quiso que estuvieras cubriendo ese lugar espacio-temporal por alguna razón trascendental, que justo ahora no puedes comprender... Quieres pensar que las casualidades no existen y todo tiene sentido... Volver a mirar la libreta y garabatear. Quitarte los audífonos porque la música molesta. La música no dice nada. No la soportas. Te deprimes más cuando ni la música te habla. Ahora las canciones te recuerdan amores, lugares, camas, labios, ojos, sueños, promesas rotas, manos cogidas, hombros sobre los que lloraste, un hogar, un pasado, un dolor, despedidas, errores, peleas, engaños, infidelidades, viajes, sorderas, una vejez que no llega, el dinero que escasea, a tu madre, a tu padre, al hermano que no sabes si amas, a tu abuela, a la casa grande, el calor, las calles de la ciudad caliente, el mar, las olas, los balcones, las cámaras digitales, las hamacas, la marihuana con opio, el sendero de estrellas sobre la arena, el viento, los nombres escritos en servilletas y junto al mar para que las olas los borraran, los golpes de la vida, la gente que te dejó, la gente que decepcionaste, la gente que te ignora a pesar de que gritas por su compañía, la sangre, la comida que probaste, los bares, las esquinas, ciertos puentes, capítulos de libros, dedicatorias, la muerte... El suicidio. Temor. Cierras los ojos, aprietas los párpados como un niño pidiendo un deseo frente a su velita de cumpleaños y cuando los abres, sigues sentada en el mismo lugar, con el mismo jean, el pelo sucio y el alma gris. Pero no vas a llorar. Lloras todos los días, pero no quieres hacerlo ahí. Le hablas a la libreta. Te preguntas si alguna vez serás feliz, si esto es tan sólo una etapa de algo, de alguna mierda... Te preguntas si vales la pena, si tienes lo que se necesita para avanzar, para ser grande algún día... Piensas en todo y en nada.  Piensas en un tipo. Te preguntas qué estará haciendo. Sonríes imaginándote que te encontrara así, tan fea. Te das consuelo viendo a otras chicas. Ellas son más feas que tú. Pero afuera, afuera de ese bus hay muchas que te ganan, siempre son mejores que tú. Todas tienen pelo largo... Sus sonrisas de porcelana parecen ser tan brillantes, que tú te vuelves enanita... Pero son tan antipáticas, tan vacías, tan incapaces de sonrisas bien sentidas... Todo lo fingen. Y tú no puedes fingir nada, aunque quisieras, la tristeza, el odio y el amor siempre se te notan hasta en la piel de las manos. Crees que deberías quedarte dormida y no despertar más...

Nada es amor si no se sangra.


Quieres un amor. Pero ya tienes muchos y no has sabido escoger apoyarte en ninguno. La cosa es que quieres uno nuevo, uno que sangre y cante. Que sangre y siga bailando, que lleve el corazón en la mano, que ande por ahí, por todas partes, mostrándolo latir en la mano... Por ti, sólo por ti. ¿Vales la pena? Dilo...

No puedo reír cuando ando como asistiendo a miles de mis entierros. Mis labios de luto.
Me duelen las venas de tanto palpitar que las acosa sin hacerlas sentir la vida.

Vas con el cerebro en modo off. No quieres pelear con nadie. No quieres películas trascendentales, cultas, ingeniosas, artísticas, underground, interesantes, no... Quieres ver una comedia mala. Una serie tonta. Ser la mujer menos seria del mundo. Ser una tonta también. No, no puedes ser tonta ni aunque lo intentaras, odias demasiado a las tontas. Bueno, entonces parecer tonta y que se te acerque un tonto y se enamore de vos y así... Intentar ser feliz. ¿Qué dirá tu mejor amiga? Como siempre, actuará como tu conciencia. A veces sientes que te lastima. Por qué tiene que juzgarte tan fuertemente. Por qué le crees. Por qué la necesitas...  Parece como que ella te ganó en el concurso de parecer tonta... ¿Dónde sacó la fórmula? Piensas que para ella fue más fácil adaptarse a todo y no entiendes cómo putas alcanzarla. Te sientes sola. Quieres que sea la de antes. Quieres volver melancólicamente a algún pasado que tal vez ni siquiera existió... 

Quieres café y pastillas para dormir, quieres llenarte la boca con ellos para quedar como en nada mientras los efectos contrarios se aplaquen y te dejen suspendida entre la realidad y el otro mundo. Quieres encontrarte a alguien y contarle que tienes porro en tu mochila. La marihuana siempre reúne a las personas... Piensas que es como una especie de rito de paso. Ya lo has visto antes. Llegas a algún grupo, lo están pegando y todos te miran de arriba abajo y te analizan, luego te presentan, saludas, sonríes y si te aceptan, te invitan a sentarte y te lo rotan...  El amigo, del amigo, del amigo, de otro amigo, de una amiga de un parcero... Bah, no tienes amigos, pero ya estás ahí... Te mueres de risa, y la felicidad de cristal se eleva sobre todos ustedes y al final, los quema cuando se rompe... Todo se va, y cuando te levantas, ya es hora de irte a casa. Conociste y no conociste gente. No los volverás a ver, o por lo menos, no a saludarlos. El saludo es importante. El saludo es otro rito de paso.

¿Por qué te duele estar tan viva? Puede que lo que de verdad te moleste sea estar tan muerta, te moriste en vida sin darte cuenta y seguiste sin tener razones. Sucia, estás sucia, como el resto... Todos son iguales y andan por ahí muertos y sin razones. No tienes dios ni fe. No tienes nada dentro de ti que brille... Sólo tu sangre, que es roja, o eso crees. Ya te has cortado antes, por accidente, siempre por accidente... Eres cobarde y nunca serías capaz de enfrentar el dolor. El dolor te asusta. Roja, sí. Tu sangre también es como la de todo el mundo. Qué color tan bonito. 

Se baila mejor con tacones. Se baila mejor sin ropa. Se baila mejor sin pareja.

Del cielo no ha venido nada todavía, del sexo no ha venido nada todavía, del amor no ha venido nada todavía, de la amistad no ha venido nada todavía, de la rabia no ha venido nada todavía, de los libros no ha venido nada todavía... Tu camino es como el abismo, como andar cayendo. Vas para abajo y no sabes lo que hay. Eso será lo único emocionante. Te das cuenta de que la eternidad existe. Es tediosa. 

El atardecer se seca sobre tu piel. Llovió de nuevo en tu ciudad. Los charcos se iluminan artificialmente junto a los postes... Cuando vayas camino a casa, no olvides escribir algo más en la libreta. Así sea poco. Escribir te libera. Equilibra el peso de las emociones negativas en tu cabeza. Y no están mal las emociones negativas. Todo es una lucha de opuestos, en ti pesa más uno de los dos, pero no te hace ser mala persona. Todo el mundo está triste. En eso no estás sola. Muchos comparten una tristeza universal. Viajar... Necesitas viajar. Puedes pensar primero que es una estupidez, que saldrás igual con la tristeza a cuestas dentro del equipaje, pero no tengas miedo, no será así. La tristeza va a irse cuando estés lejos. Te ha pasado antes y lo sabes, no tienes que creerme a mí. Busca en tu memoria, que no es mala por error. Tienes memoria selectiva, eso es lindo. Lo siento, no diré lindo. Es importante la memoria selectiva. No tenemos por qué recordarlo siempre todo. ¿Por qué? Somos libres. Tú has aprendido a ser libre así. Y está muy bien. Estás bien y no lo sabías. 

Yo quisiera que entendieras algo... No tienes que entenderlo todo. Nadie va a hacerte un examen para decidir si te cortan la cabeza o no. De hecho, a pocas personas les interesa tener las respuestas y no andan buscando a nadie para que se las de. Eso sí es perderle el sentido a esto. Joder, deberías mirarlo como un juego. Esto es un juego en el que nadie tiene por qué decirte con qué jeans jugar. Ponte los zapatos que quieras y sal a patear las piedras y la basura del andén... Y tienes razón, todo pasa por algo. No se necesita un dios para que lo organice todo, cuando tú misma ya lo estás organizando. Y eso es lo que cuenta. Tu desorden es un orden, nadie más podría cagarla tanto como tú, nadie podría empezarlo todo al revés y terminar sacando la cabeza al derecho una y otra vez, como haces tú. Eres un ser raro. Un ser que se ama sin saberlo. Pero ese es uno de los amores en los que no has decidido apoyarte... Tienes miedo. Todos tenemos miedo. El problema es andar creyendo que siempre estamos solos, cuando en verdad estamos acompañados todo el tiempo, de muchas maneras. Creo que crecer debe ser darse cuenta de eso, de que la soledad no es una cárcel impenetrable, sino una condición normal de muchos seres, y que les permite moverse, tocarse y encontrarse... No estaría mal, nada mal, aprender a meditar o algo así. No te rías de mí. Pero si supiéramos cerrar los ojos y sentirnos conectados con las soledades de otros solos, de una manera solidaria, tierna, compasiva... Sabríamos llevar un poco mejor nuestra propia soledad. Pero somos egoístas. Ése es el problema...

Epílogo:
Daniela iba a saltar del balcón de su apartamento aquella noche. Era un dieciochoavo piso, sus padres estaban de viaje y la vista era hermosa, daba justo con los cerros de la ciudad. Quería morir en la montaña. Tal vez algún celador la encontraría a la mañana siguiente durante la revisión de rutina por los alrededores del conjunto. Pero no lo hizo. No hizo muchas cosas esa noche. Tampoco supo nunca por qué aquel tipo había empezado a hablarle. No quiso saber su nombre. Lo ignoró como siempre hacía con los que le mencionaban algo sobre su jodida vida o cualquier cosa que la desconcentrara del libro que escribía en su libreta... Lo ignoró como ignoraba a todos los extraños. Como ignoraba a sus mayores. Como ignoraba a sus amigos. Como ignoraba la infelicidad de sus padres. Como ignoraba al buena gente de su novio. Como ignoraba al profesor que le coqueteaba. Como ignoraba a la chica lesbiana del semestre. Como ignoraba su peso, su cuidado personal, sus uñas, bañarse el pelo, sus tres comidas diarias. Era una mujer zombie de la universidad, a la biblioteca y a la casa. Nadie podía, ni quería interrumpir nunca ese ritual en los buses, en las calles... Y el caso, es que Daniela no se mató esa noche... Y me gustaría pensar que las cosas pasaron por algo. Ella no entendió por qué alguien se habría podido animar a hablar con ella. Nunca lo supo. Tal vez esta duda influiría en algo... O no. Una rutina rota y ya, lo olvidó. Sí, sólo eso... Pues el tipo desapareció detrás mucha gente después de una parada del bus en el que iban. Igual tampoco había sido muy cierto todo lo que había dicho. Y esta chica de verdad no se detuvo mucho a preguntárselo... Muy desinteresadamente, asumió que el man debía estar muy loco o drogado, repitiendo por ahí la historia de su hermana muerta o de la novia que lo dejó... Por eso nunca estuvo muy emocionada. Ella sólo siguió y no se mató esa noche... Me pregunto qué hubiera pasado si al menos él hubiera adivinado un poco más de su vida, si hubiera logrado descifrarla mejor... Nadie supo. En fin. La ciudad está llena de locos, todas las ciudades son iguales, si uno sale se da cuenta... Puros locos y suicidas. Suicidas que no se matan la noche que planearon por meses, sino el día menos pensado... Como Daniela, que no se lanzó jamás de su balconcito de mierda, sino que prefirió venir hasta acá. Ahora está en el mar, quedó ahogada justo ayer.  No sé ni cómo la van a encontrar... Tenía que ser en pleno paseo. Algo me decía que tenía que buscar esa libreta. Yo ya ni sé qué le voy a decir a los papás...


Circulo Vicioso by Andr?s Correa on Grooveshark


20111206

Serie: Sleeping Pills

(De las cosas que atinas a decirte, justo en el umbral del coma profundo... Un réquiem por muchas muertes)


Obituario I
Ojalá seas muy feliz mientras navegas,
que todos los ríos, 
siempre te lleven a tu mar...
Ojalá no tengas miedo de mirar atrás
y encontrarme,
de pronto,
en algún recoveco del recuerdo.
Ojalá te deshagas,
por favor,
de las trampas del miedo.

Te deseo amor
y todo esto...
Te deseo además el mejor deseo,
que no es que seas feliz,
sino que seas feliz muchas veces...
Porque para vivir esta vida, 
hacen falta más de una sola felicidad efímera.

Ahora,
tú,
eres como toda esa gente en la que ya no confío,
eres como toda esa gente... 
Interesada,
vacía, 
rota,
amarga
y
te volviste igual que ellos...
La corriente de sus años muertos, te empujó hacia el mismo abismo.

 Y no tiene nada de malo ser como tú,
tiene el universo de malo, ser como yo.

Ya no te creo, 
ya no quiero creerte...
Ya no puedo creerte.

Vivirás,
y rodarás,
y andarás,
y crecerás...
Ahora lejos de mí,
ahora tan ausente,
ahora creyendo en otros dioses...

Vivirás...
Sí,
pero no para recordarme...
Y,
 por supuesto,
jamás para que yo te recuerde.

Vivirás
para hacerte viejo,
hacerte hombre,
recordarte niño,
añorarte joven...

Y un día desaparecerás...
Y yo, 
detrás de ti,
también me haré polvo...

Obituario II
Déjeme diagnosticarle mal de amores.
-¡Qué barbaridad!-

Tengo que decirle la verdad...
Nunca había visto un caso como este.

Está hecho trizas, 
querido,
está hecho polvo...
Y no hay nadie quién pueda recogerlo.

Está usted, 
como regado por el suelo,
en las esquinas,
en los andenes,
en las alcantarillas,
debajo de los postes de luz...

Está tirado, querido,
acéptelo...
Como un triste paquete lleno de basura,
como una bolsita al viento.

Está dejado, olvidado,
nadie va a venir ya a buscarlo...

Pero tiene que levantarse... Chico.
Tiene que aprender...

Aprender que las cosas,
en este vida, 
por lo menos,
siempre van a ser muy duras.

Cuando lo aprenda, 
déjeme diagnosticarle entonces que le vendrá otro mal,
pero de otro tipo...
Un mal curable, 
un mal no tan malo,
no tan frío,
tan implacable...
Un mal de amores diferente.

Un mal que puede perdonarle la vida
si aprende a llevarlo,
a sobrevivirlo,
a creerlo,
a aceptarlo.

Aprenda,
aprenda,
aprenda que el tiempo todo lo cura.
Que algunas locuras, 
dan más cordura,
llenan,
nos erizan,
y un día le harán perdonar.

Sea feliz,
sea feliz en medio de los dolores,
en medio de las espinas,
en medio de los cantos tristes.

Sea feliz,
 para que la vida entienda
que a usted le gusta amarla,
que le gusta reírla,
sentirla,
comérsela,
vivirla.

Tenga entre manos mi consejo,
querido,
tenga entre manos mis palabras...
Porque un día,
así usted no lo crea,
va a sanarse...
Y entonces,
se acordará de no morirse todavía.


Obituario III
Me entretengo el llanto 
entre un campo de orquídeas amarillas.

Me entretengo la risa
jugando con mariposas.

Me entretengo la piel
dándome una ducha.

Me juego la felicidad
quitándome el hambre con chocolates de vino tinto.

¡Estoy tratando!
Mírame.
Mira cómo ando...
Entiende que no voy a morirme,
no quiero morirme.

Entiende tú que esto,
se ha tratado siempre,
o al menos,
de sufrir lo poco.

Entiende que hay que correr,
siempre hay que correr...
Cuando duele, 
cuando cansa,
cuando no llena el alma.

Estoy viviendo...
Para mí,
por mí...
Por ti,
por esa promesa que le hice a nosotros.

Estoy viviendo...

Para que no me dejen morir 
ni el tiempo ni las arrugas,
 las canas, 
la nieve,
las sombras...

Para que el frío no me haga
ser una roca,
una pared,
una ventana rota.

Estoy viviendo...
¡Y respiro con las uñas!
Voy dando gritos,
dando patadas,
saltos,
bailes...
Provocando orgasmos e incendios...

Estoy viviendo,
para que un día sepas,
presientas,
y te temas...
Que nunca debiste dejar de amarme.