20131208

35: Blue Sinking. She crashes your heart again. Demons wanna stop you from dancing again, and again. Oh, pray!



Desaparece. El tiempo no alcanza. Nada más triste que pensar el futuro, el desafío de la espera, la duda quema. No es miedo, cariño, no es miedo... No. There's no past, there's no present, future is the constant beat, we're not even here, we're always there and no one can explain. Nada más triste que volver a esta ciudad y no encontrarte. Sin ti no vuelvo a ninguna parte, no hay nada aquí, tan sólo yo y el espejo frente al que me miro para tratar de descifrar mi rostro, y ¿por qué estás manos, este silencio, este culo y estas piernas?

Naranjas. El olor a cigarro me hace pensar en lo mucho que odio la muerte, el cigarro me huele a muerte, a polvo, a tierra seca, a olla quemada, una anciana se desviste de espalda a mí, junto a la luz amarilla de una lámpara, descalza, sobre una alfombra roja, su pelo es corto, lleno de canas, primero las medias veladas, sus calzones son gigantes, sus piernas están llenas de venas moradas y saltadas, no me mira, sabe que quiero ver sus tetas, son tan grandes..., y veo su sombra alargada, en dirección contraria a la mesita con la lámpara, veo sus tetas que se mueven, ella respira, no se quita el sostén, es blanco pero amarillento, como ella, como su vejez, como sus culpas, como sus 15 años. Mamá me dice: Lo que no recuerdas, te lo inventas, qué buen recurso el de tu memoria. A lo mejor, a lo mejor todo fuera un invento, un mal sueño, ojalá todo me lo inventara, ojalá esa mujer se volteara y yo pudiera ver sus tetas, me da curiosidad saber qué tan arrugadas deben verse, ¿cómo serán las mías a esa edad?... Últimamente me miro mucho al espejo. Mis caderas me parecen tan frágiles y débiles... Nunca seré madre, me vería ridícula, seguro, como una mariquita sobre una tirita de pasta. Ahora, creo recordar que por fin una noche la anciana se sentó justo al borde del colchón, donde yo dormía, la lámpara estaba encendida y yo le pedí que no la apagara, mientras se desvestía, hizo un gesto que no pude ver, luego se volteó un poco y se estiró sobre la cama y pulsó el botón, le vi las tetas pero justo entonces se apagó la luz. Recuerdo que le llegaban unos cuantos suspiros por encima del ombligo, pero no recuerdo si eran arrugadas o no. Hacía frío, eso sí, sus pezones casi no existían y en mi cabeza no cabía duda alguna de que ella moriría pronto y yo nunca podría preguntarle, con mis tetas ya arrugadas, si habría que dejar siempre apagada la luz.

No te asustes. Me duele existir y tú me obligas. No te asustes. No sé caminar y tú me empujas. No te asustes. Soy ya tan vieja, pero tú me dices "muñeca", y yo, me siento so nena. No te asustes. Quiero correr y tú corres. No te asustes. Amo el café y tú tienes cafetera. No te asustes. Realmente el tiempo se me acaba y tú no sabes bailar. No te asustes. Quiero dos gatos y tú eres perro. No te asustes. Vámonos pronto al mar que no me importa que esté tan lejos ni que tú no llegues a tiempo a tu vuelo lunar. No te asustes. Podría dejarte quedar pero yo quiero irme también. No te asustes. Mi vientre y tus monstruos. No te asustes. Háblame al oído. No te asustes. Tú sabes tanto y yo sé tan poco de todo lo que sé. No te asustes. Tú. No te asustes. Jazz, gatos, gatos, tigre, nieve, perro, lobo, París, la maga, Oliveira. No te asustes. Me gusta cuando llegas a leerme y se va todo lo que escribo a la mierda. No te asustes. Mi primera cana. No te asustes. Me viene la regla y me viene el rencor. No te asustes. Me gustan más las ciudades pequeñas pero tú y tu pequeño gran momento brillan lejos. No te asustes. Niño. No te asustes. Hasta con rouge y vestido, tú. No te asustes.


Yo no pensé que la vida fuera tan larga como para que llegara el día en que me diera cuenta de lo corta que era. No sé por qué no me muero de una buena vez. Ninguno de los aviones que he tomado se han sabido caer aún y yo aún no he sabido bajarme más que a medias de cada asiento de pasillo-mitad-ventana. Me muero, me muero, me muero. Yo no escribo cosas tristes, la tristeza es un deber. Placer. Yo no escribo. La tristeza. Tristeza. Yo soy la muerte, yo soy la muerte, la muerte soy... Yo soy la muerte. Todo está bien aquí. Huir es volver en círculos. Círculos y viciosos... ¿Dónde estarán todos los amigos esta noche?


20130829

Cocó-wash: We're all into the same roads, souls are easy. Música pa' ti no más.


Esta música hecha con computadoras tiene algo mágico que siempre logra purgarme el cerebro.

I never said  I could breathe under water, babe.

La música es sabiduría por encima de toda sabiduría.

"Only parts of us will ever touch only parts of others"

Olé.
"... porque en esta vida, lo que tú me pidas, me lo pide el cuerpo"

I want her and her piano inside my skin. All the time.
All the time.

20130818

"Just 'cause you feel it, doesn't mean it's there": Cazadores de inviernos. A la olla se le quemó el café. Cuando llueve, no es lindo andar en bicicleta, a menos que tengas sombrilla de amapolas.


Si yo pudiera morder la tierra toda
y sentirle el sabor 
sería más feliz por un momento…
Pero no siempre quiero ser feliz,
es necesario ser de vez en cuando infeliz 
para poder ser natural…
No todo es días de sol
y la lluvia cuando falta mucho, se pide.
Por eso tomo la infelicidad con la felicidad.
Naturalmente, como quien no se extraña 
con que existan montañas y planicies
 y que haya rocas y hierbas…
Lo que es necesario, es ser natural 
y calmado, en la felicidad, o en la infelicidad.
Sentir como quien mira.
Pensar como quien anda.
Y cuando se ha de morir, recordar que el día muere 
y que el poniente es bello y es bella la noche que queda.
Así es y así será.

— Pessoa 


"Gatidad"





Cosas pequeñas. Casas pequeñas

I

 

En este lugar, todo es pequeño y grande a la vez.
Ir por el agua al pueblo, ir por el pan, hacer café, ponerle mantequilla al pan, salir en bicicleta bajo el sol de medio día, usar sombrero, ponerse crema en las manos, lavar los platos, mover las cosas de la casa, barrer, sacar las llaves porque una vez afuera ya nadie más te abrirá la puerta, caminar, moverte, cargar las bolsas con las compras, esperar ese momento extraño en que por fin alguien te habla y rompes el silencio con el temor de que tengas la voz llena de polvo y telarañas y el idioma correcto se haya olvidado, peinarse, tomar agua del bebedero, tomar la carretera a toda velocidad, ansiar llegar a casa, desocuparte corriendo al inodoro, llevarte allí un buen libro, leer en completa desnudez, escuchar lo que dicen los vecinos, tratar de no enloquecer con los grillos y las cigarras, perseguir con los ojos ese sonido ciego y omnipresente de un ave que parece un fantasma escondido, apagar las luces, sudar, rodar por el colchón vacío, abrazar la almohada, extrañar un abrazo (hace mucho que no me abraza nadie, que no abrazo a nadie), pensar, pensar, pensar, ideas vienen y van, tomar los apuntes de la universidad, repasarlos por inercia, salirte del punto, cambiar de tema, todo mentalmente, todo en voz baja, no hay nadie más, nadie más, nadie, te contradices, pero es poco, pequeñeces de la existencia, cómo te gusta debatirte, pensarte, darte lecciones, auto-enseñanzas, fábulas de amor, de confianza, palabras de paz sacadas de tanta quietud. 

Domingo por la tarde.
Alguien me dijo, poco antes de partir, "anda, no es difícil, el punto es aprender a aburrirse". Sí, también hay que aprender cómo aburrirse. No hay nada de malo en aburrirse, era mi gran temor, pero... La gran pregunta se resuelve por fin, todo el misterio era este, sigo con vida y no estoy aburrida, o por el contrario, a lo mejor ya he ingresado en una especie de piloto automático mental y espiritual, el aburrimiento está en mí, mi cerebro y mi voluntad están en off. 

II
  
 Me acostumbro a otros sonidos, otras temperaturas, nuevos olores en la casa, son pasajeros pero a veces se quedan. Las noches no eran tan tenebrosas como pensaba. Hay momentos en que siento que ya no soporto tanto silencio, otros no soporto la música, nada, ni media nota. 
Y está bien, está bueno eso también.

A veces, cuando es de noche y me levanto a merodear la casa a oscuras, descalza, persiguiendo algún ruidito misterioso, alguna sombra sospechoza, algún bicho oscuro y raro, de pronto se me viene una idea y tengo que escribirla, donde sea, como sea, sé bien que para el momento en que llegue de nuevo a la cama, ya la habré olvidado. Empecé a escribir ahora mismo porque precisamente hoy, de madrugada, me ha ocurrido esto, pero ni siquiera con este intento de repetirlo todo he logrado recordar qué era lo que de verdad tenía que haber escrito. Pero hice un buen intento, bastante bueno. De hecho, debo confesar que estas palabras me han salido solas, de largo y sin mucho esfuerzo, como si yo sólo las estuviera reescribiendo y ni siquiera fueran mías, es el colmo, siento que estoy plagiando a alguien más, su vocecita resuena débilmente, pero es concisa: Ya ha hablado antes de que yo pensara nada, cualquier cosa. Es la voz la que escribe ahora, no mi voluntad, no mis manos, esto está siendo dicho a gritos, gritos llenos de euforia y desencanto con la vida, con la miserable condición humana, porque la verdad es, señoras y señores, que la vida no vale nada, el universo va a explotar, todo va a explotar... ¡La victoria es de los gatos!

III



—¿Qué es un escritor?
—Un traductor de sentimientos.
—¿Qué es un poeta? 
—Un escritor de poesía.
—¿Qué es poesía?
—Ver pornografía y tener al lado un librito de versos.
—¿Versos?
—Sí, las partículas elementales de la vida.
—¿Cualquier verso es poesía?
—Cualquier verso que leas mientras ves pornografía, debe ser seguramente poesía.    

 
Sí, yo sé

   — Gracias por romper hoy el silencio. 
     De verdad, yo sé que usted entiende.


Les temps pour mourir heureux



Soy un abismo hambriento
sediento de sangre
que se asusta con el humo
pero que goza con el fuego

Soy un invierno viejo
repetido
y cansado
ya no tengo frío ni en los huesos

Soy un niño travieso
que se rompió una pierna
ya no tengo rocas para lanzarle a los viejos
y el yeso no me deja salir a cazar ranas

Soy la mujer de tus sueños
mi rostro es accidental
mi nombre fue improvisado por otros
mis manos son más pequeñas de lo que recordabas
pero, sí era yo

Soy una serpiente
montada en la espalda de un perro
que va persiguiendo a un gato
—no soy yo, es el perro

Soy la mitad del reflejo que se pierde ignorada en el espejo
nunca me miras cuando te ves/ a los ojos
ni siquiera te ves/ a los ojos
no sabes qué buscas/ y yo sigo ahí

Soy la impaciencia del asesino que quiere confesarlo todo
pero tú eres el juez que quiere creer que la bondad existe
te niegas a aceptar la maldad del animal que soy
animal herido, herido por su víctima mientras forceajaba agonizante

Soy una máquina de escribir
soy grande y pesada
o pequeña y liviana
todo depende del viaje en el que quieras llevarme

Soy un desierto
estoy lleno de gente dormida, están soñando
todos viajan hasta aquí en su inconsciencia 
aquí aprenden a volar

Soy un cuarto a oscuras
estoy lleno de trampas y objetos
todas mis sombras son tenebrosas
todas mis posesiones son la misma cosa: Polvo

Soy el mar 
soy tu desnudez
cada ola es un beso, te beso
soy la sal
toda herida abierta tiende a infectarse
pepitas de arena, el frío, la sal, besos, agua






Confesiones de invierno, para algún Charly

“Tienes que cojerte a muchas mujeres, bellas mujeres, y escribir unos pocos poemas de amor decentes y no te preocupes por la edad y los nuevos talentos. Sólo toma más cerveza, más y más cerveza.
Anda al hipódromo por lo menos una vez a la semana y gana, si es posible. Aprender a ganar es difícil, cualquier pendejo puede ser un buen perdedor. Y no olvides tu Brahms, tu Bach y tu cerveza. No te exijas. Duerme hasta el mediodía. Evita las tarjetas de crédito, o pagar cualquier cosa en término. Acuérdate de que no hay un pedazo de culo en este mundo que valga más de 50 dólares (en 1977).
Y si tienes capacidad de amar, ámate a ti mismo primero, pero siempre sé consciente de la posibilidad de la total derrota, ya sea por buenas o malas razones.
Un sabor temprano de la muerte no es necesariamente una mala cosa. Quédate afuera de las iglesias y los bares y los museos y como las arañas, sé paciente, el tiempo es la cruz de todos, más el exilio, la derrota, la traición, toda esa basura. Quédate con la cerveza, la cerveza es continua sangre. Una amante continua.
Agarra una buena máquina de escribir y mientras los pasos van y vienen más allá de tu ventana, dale duro a esa cosa, dale duro. Haz de eso una pelea de peso pesado. Haz como el toro en la primer embestida. Y recuerda a los perros viejos, que pelearon tan bien: Hemingway, Celine, Dostoievski, Hamsun. Si crees que no se volvieron locos en habitaciones minúsculas, como te está pasando a ti ahora, sin mujeres, sin comida, sin esperanza… Entonces, no estás listo toma más cerveza. Hay tiempo. y si no hay, está bien igual.”
—Bukowski



¿Tienes la piel blanca
cuando te preparas para tocarme entre sueños?
Porque lo presiento, 
sé que te he visto antes,
vestido de perro blanco, 
cazador.

¿Eres tú,
has venido al fin por mi carne?...
No entregues mis huesos a los demás lobos,
hazte una butaca con ellos,
ve 
y adorna tu casa, 
soy tu trofeo.

Cazador,  
no me importa el control,

asesinar no tiene que ver con ello,
nada más con la sangre que se deje correr.
Hay que dejarla, 
que se derrame sola
sin importar si fue la víctima correcta la que se consagró.

En otra vida, 
éramos más que el uno para el otro,
éramos el uno,
el uno en sí mismo, en su todo.

Toda esperanza es en suma,
una memoria constante de lo imposible



(I'm going to find a place for us to hide...)

20130709

Ella tiene un revólver en la cabeza y aprieta el cañón con los nudos de la cabellera: Este amor es de unicornios malparidos (que viven ebrios esperando en una isla desierta en medio de una mar dulce y amarilla).



— ... lo más curioso sobre las historias de amor es esa imposibilidad de reconocer cuándo son en realidad "historias de amor" genuinas, o más bien historias de terror, sólo se sabe hasta después de que se terminan. 
Ella, linda como siempre, lejana, como es su naturaleza, cortó el tiempo-espacio con sus palabras:
—... desde que empiezan, como todo en la vida. Pero aún así, no me importa, quiero escuchar una que aún no se termine (ni se sepa si lo hará) para que quede en duda si es de terror o de amor. Pero que sean evidentes los delirios.
— Déjeme pensarlo, no quiero decepcionarla, ¿si?
— No, no se vale si se piensa... "Hay que creer en la magia, es la forma de hacerla real".
[Un hombre y una mujer se enamoran en un segundo y cambian el destino, ellos mismos no saben el embrujamiento de que son víctimas y justifican su arrebato con razones pueriles como la predestinación ó que ya se conocían en otro mundo; sí, es posible, porque la soledad, los sueños, la necesidad de amar, son mundos imaginarios pero más crueles que la realidad, la vida está hecha de pequeños azares materia prima del destino, compartir un asiento en el bus, tomar una acera en vez de otra, marcar un teléfono equivocado, no ir al estadio; entonces sucede el milagro, era eso lo que esperaban, un hombre ó una mujer. Mientras escribo esto pienso qué habría pasado si en vez de quedarme en este cuarto hubiera ido a ver la película el dios fingido, lo inesperado es lo que da a la vida categoría de aventura, perderlo o ganarlo todo a la vuelta de una esquina sin uno saber siquiera para dónde iba, por eso no me he matado.]
Terminé la puta historia que ella pedía, pero en el fondo sabía que no era suficiente, ella quería saber si yo recordaba, específicamente, "otra" historia. Pero en realiadad no tenía nada, trabajé rápidamente con lo poco que tenía, cualquier cosa para no mostrarme con las manos vacías. Mientras buscaba,ella parecía tan paciente como una imponente roca en la cima de una sabia montaña:
—... Nunca hace eso usted señorita (?), ¿creer en algo para que parezca real?
— Siempre linda, siempre... Es la única manera de despertar y no correr a suicidarse en la ducha— le dije mientras revolcaba letras.

[La cosa más estúpida que alguien puede preguntar es: ¿Cómo puedes decir que me amas si no me conoces? El amor no es esa mermelada espesa que se forma durante los encuentros sucesivos y las estrategias de seducción y las afinidades e intereses mutuos. Ese tipo de relación funcional que deriva en aproximación, atracción, sexo, compromiso, relación libre, complicada, matrimonio… no es y nunca será amor. Idiotas, el amor es la percepción del otro a través de la necesidad conceptual, del instinto y la ensoñación. Sé que amo a una chica porque la he soñado mil veces, la he imaginado e inventado. Soy un hombre apasionado en mi visión de la mujer y del lenguaje, pero jamás he buscado a una chica por sexo sino por una necesidad salvaje de comunicarme. Busco en la mujer trascender ese tipo de conocimiento funcional hecho de fechas y facturas, de cenas y filas ante el cinema. Tengo una mente poderosa y sutil, hecha en el delirio y el desenfreno de mil noches y mil vidas. Mi sexo es parte de mi lenguaje, un sortilegio y un regalo maravilloso. No busco sexo en una chica, se lo doy. Soy el amo absoluto de mi alma y mi cuerpo, conozco de forma minuciosa mis sensaciones. Los macacos ven en la mujer un objeto, un proyecto, un trofeo. Para mí una chica es el espacio de mis enigmas, el laberinto de mis soledades, el fin de los esquemas. Soy alto, fuerte, capaz de poner tus huesos uno a uno en el lugar justo, de darle a tu alma algo inolvidable y abrir tu mente más allá de ti misma. Si para algo existe el amor es para anular las razones y destruir los pactos. Pero los macacos y sus macacas ven en el amor la celda del deseo y la tumba de la aventura. Viven de pactos, lánguidas fidelidades y vacías traiciones. Si conocerse fuera una condición del amor el mundo se reduciría a información y psicoanálisis. El pensamiento, el arte, los marcianos, las frutas exóticas, el olor de la madera recién cortada, el blues y tantas otras maravillas no tendrían sentido. Uno ama en la humanidad del otro no en su documento de identidad, uno ama en la fascinación de lo que desconoce no en la forma de un culo o la dimensión de unas tetas. Uno ama en una sonrisa no en la fricción de una tripa. Perdí a mi padre, el dolor de su ausencia irreparable fue llenando mi mente de chicas. Las he inventado desde entonces, las he dibujado en mi mente como complejas y dulces sensaciones y las he amado. Me basta percibirlas, sentir un olor para saber que están allí. Sé que te amo niña idiota porque te amaba antes de pertenecer a la tierra, antes del deseo y lo haré diez segundos después de mi muerte, Te he amado con la ferocidad del destino. Conocerte puede ser una casualidad o un incidente, amarte ha sido y es mi forma de estar en el mundo.]

— Soy una persona tonta.
— ¿Por qué lo dice? Yo también soy tonta. Podría inclusive hacerle una lista con muchas de mis tonterías.

— ...Qué hermoso que me cuente historias, pero, mejor me voy. 
— Pero, no llore.
— Que su noche sea bonita...
— No se vaya. Por favor, diga cualquier cosa... ¿¡Le di dos historias y ahora se va!?... Recuerde la nuestra entonces, esa fue linda, ¿no? Y aún no se termina...— le hice un guiño coqueto y de confianza con el ojo izquierdo, aunque no creo que lo viera.
— No, yo no quiero que se termine, por eso es mejor irse ahí, cuando todavía es lindo. 
— ¿Usted y yo ya nos fuimos?
— No.
— Estamos aquí entonces, ¿verdad? Qué extraño que la distancia sólo nos lleve a pensarnos una y otra vez por la otra.
— Yo aún quiero estar aquí, entonces, es así.
—... 
— Estoy encerrada- susurró ella, y dejó su carterita roja sobre mi estante de libros que nunca voy a leer, pero que colecciono por las tapas del encuadernado. Se puso de espaldas a la lámpara de pata larga del rincón junto a mi tocadiscos restaurado y allí se quitó las sandalias. Sus pies no tenían medias, de manera que podía ver todo el calor de su cuerpo escapándose a través de las plantas de sus pies sobre la madera dejando una huella de fantasma húmedo que respira con silueta curvada.
— También yo estoy aquí, no se olvide de mi presencia, pero no lo veo como un encierro... ¿Sabe? Mejor tratemos de no verlo como un encierro, ¿puede? Digamos que más bien estamos esperando y no importa si nada llega, porque es más divertido esperar, que no esperar nada... Al menos así, esperando, uno se anima y el cerebro cree que de hecho está "haciendo" algo...
Y hacer, es vivir.
¿Ha leído "Esperando A Godot"?

Vladimir: ¡Qué! ¿Nos vamos?
Estragon: Sí, vámonos.
(No se mueven.)
Sonrío y me dijo: — Vámonos.— luego de una pausa, con hermosa delicadeza, me devolvió un guiño sutil del mismo ojo que el mío, que intencionalmente también pretendí no ver.

- ¡Vámonos!

Hablar de espaldas aumenta el sentido de la ceguera, mediante elcual los demás sentidos se hacen superpoderosos a partir de las imágenes de las palabras como seres de peso independiente. Logré verla, creo, inclusive más allá de lo que fue capaz de decir.- A donde usted quiera, mujer- le aseguré.

- Yo a veces, casi siempre, no sé a dónde quiero ir y a las personas no les gusta caminar con los ojos cerrados. A mí sí... En todo caso, nunca sé dónde estoy ni para dónde voy, vamos a cualquier lugar... Un día, ¡vámonos!Así usted tenga o quiera volver aquí, no me importa.... Mejor, dos días.

Con ella me iría a donde sea, ella lo sabe... Tantos días como tengan los posibles años de los que esté compuesta mi existencia premortal y en los que no tenga que pensar que los hombres por más que nos asemejemos tanto a los dioses, nunca seremos tan perfectos como para no temerle a la falta de tiempo. Con ella quiero pensar que tengo todo el tiempo para bebérmelo y no pagar la cuenta. A ciegas le dije:
- ¿Dos días pretendiendo que me fui y que no quiero volver a verla en este lugar? No, no puedo. Este lugar somos nosotras.
Y prefiero este silencio en que ninguna de las dos se va, pero tampoco nos quedamos del todo, porque sin tener la obligación de decir nada, somos instantáneamente libres y no importa si estamos aquí o no, la libertad ya es nuestra, pero este lugar nos alimenta. ¿Me entiende?
No se trata de querer volver... Se trata de que, a lo mejor, ni siquiera hay que irse nunca para extrañarnos, pero es divertido pretender la espera... Aunque no queramos que nada cambie (porque no es necesario).
Todo lo que es, lo que somos, es hermoso como está, ¿no cree? Pero claro, no hay que hacernos caso, ni siquiera pretender escucharnos, váyase cuando quiera, que yo no sé si la estaré...

- Hay dos torres inmensas, un algo en medio de ellas, una cuerda que son 11 cuerdas por donde se puede caminar, y hay una niña ahí que se sostiene, está lloviendo y ella se aferra a la cuerda porque no quiere regresar a la torre donde estaba, y desde la otra torre le cortan la cuerda porque le tienen miedo, pero es sólo una niña y si tiene sangre en las manos no es porque haya matado a nadie, sino porque está herida; entonces mientras está en la cuerda sueña que es un barco, que la lluvia es mar y que está navegando, que el viento la arrullará si cae... Ella entiende todo. Y si, todo es más bonito como ya es, porque es lo que se puede dar dentro de esta realidad, "pero mañana seguro que sí".

- Mañana es cuando usted quiera cerrar los ojos y decir en voz alta que ama, ama la cuerda, ama a la niña, que no existe ni tiene que existir, ama ser usted, ama este encierro de lejanías entre las dos, ama que aún puede soñar y los que se encerraron en las torres no... Mañana es cuando todas las cuerdas se conviertan en los dedos de nuestras manos juntas y usted comprenda que esa que se rompió estaba sobrando, porque somos humanas y sólo necesitamos 10.
Mañana es cuando no importe que hoy es ayer desde que amanece hasta que usted se detiene a hacer el té y ya es de noche.

Siempre es peligroso jugar a recordar historias. Es mejor fingir no recordar ninguna y dejar que la quietud sea. Recuerdo que la última vez que recordé algo a propósito, terminé olvidándome de un montón de cosas que no tenían la culpa de haberse manchado de un solo color. Mi memoria es daltónica. Alguien debería inventarse unas gafas para disimular que las últimas neuronas ya están en llamas detrás del cristalino. 

En medio de tanta cobardía, todos los billetes ganadores de la lotería que nunca compraste, el amor de tu vida que se fue con el sujeto equivocado y la muerte; se burlan unánimemente a ciegas, no por falta de memoria, porque son como columnas que sustentan el espacio-tiempo y por tanto, carecen memoria en sí misma, de la necesidad absurda de recordar nada, de la humillante mortalidad, y pueden salirse de ellos a su antojo, viviendo en un eterno presente que lo ve todo como una masa, sin tonalidades ni verdades ni mentiras ni añoranzas un futuro o pasados vagos. Se ríen sin parar, porque las masas no tienen sentido, son torpes, siempre son torpes, sin redención, se apresuran siempre hacia los más profundos precipicios ridículos, auto-infligiéndose los mismos dolores, las mismas enfermedades y su propia muerte. Es ésta la ceguera más antigua del Universo y está desde siempre por encima de todos nosotros, concentrada en el mismo ojo ancestral de la muerte, todo lo que pudo ser y no es y fue aplacado por el peso presente de lo que es y ya no va a moverse y el amor que nunca nos ayuda a nacer; de todo deseo o pequeña iniciativa de rebelión que nada más nos aplasta más dentro de la masa, la masa, la masa, la masa, su centro donde nadie puede ver nuestro rostro más allá que como granos de polvo y chatarra intergaláctica inservible.
La segunda ceguera, es la nuestra, nosotros, es decir, la masa, que se da la espalda y se imagina diferente, dividida, autónoma, que cree que se siente, que está, que se mueve, que hace algo, que espera cosas, que hace cosas, que depende del tiempo y del miedo a que se olvide la historia de sus mascaritas inventadas. La memoria es nuestra excusa para las voces, para justificarlas, para no aceptar la enfermedad, para darles vida y no sentirnos solos, sola, solo, masa. 

Y el secreto para no enloquecer es este: No somos dueños de las cosas que logramos, ya le pertenecen al pasado. Ahora nos queda nada más aquello que todavía queremos conquistar. 

20130224

"The Types of People You Will Fall in Love With In Your 20's"




by Ryan O’Connell 

You will fall in love with someone who annoys you, whose orgasm face looks and feels pathetic. Despite all of this, there’s something keeping you drawn to them, something that makes you want to protect them from the harsh world. What you fail to realize, however, is that you are the harsh world. You aren’t their noble protector — you are someone to be protected from but it takes a lot of dates, a lot of nights where you question whether or not you are actually a good person, for this to ever resonate with you. When it’s over and whatever love is left is put back in the fridge like a sad plate of leftovers, you will finally understand that you have the power to hurt someone. You can either hurt them or love them and it’s up to you to decide what kind of role you would like to take on in future relationships. What feels more comfortable — being the one who loves more or being the one who’s loved less?

You will fall in love with someone who’s cold and always seemingly pushing you away. When all is said and done, they will be forever known as the one person you couldn’t get to love you. Unfortunately, it will hurt and sting worse than the good ones, the ones that chopped up your meat for you and picked out an eyelash from your eye and were nice to your mother, because love often feels like a game we need to win. And when we lose, when we realize we couldn’t get what we ultimately desired from a person, it makes us feel like a failure and erases all the memories of those who loved us in the past. It’s a permanent smudge on your love resume.

You will fall in love with someone for one night and one night only. They’ll come to you when you need them and be gone in the morning when you don’t. At first, this will make you feel empty and you’ll try to convince yourself that you could’ve loved this person for longer than a night, but you can’t. Some people are just meant to make cameo appearances, some are destined to be a pithy footnote. That’s okay though. Not every person we love has to stick around. Sometimes it’s better to leave while you’re still ahead. Sometimes it’s better to leave before you get unloved.

You will fall in love with the old couple down the street because to you they represent the impossible: a stable, long-lasting love. You’re trying to get someone to like you for more than ten minutes. A monogamous “never get sick of ya” love seems unfathomable. “What’s your secret, sir? Do you just say yes a lot?”

You will fall in love with smells, the good and the bad kind. You will want to wear your lovers shirt because it makes you feel close to them and you’re okay with being that PSYCHO who is legitimately sniffing their shirt in public. You will fall in love with sweat, certain perfumes, the smell of the season in which you fell in love. This particular love smells like fall. It smells like Halloween and a roaring fire and leaves and fog and mist and candy and food and family and whiskey and sex and the lint that collects on sweaters. When it ends, if it ends, you will never experience another fall without thinking of him, her, it. The memories will stick to the ground like a mound of leaves and will only dissipate when the weather drops.

You will fall in love with your friends. Deep, passionate love. You will create a second family with them, a kind of tribe that makes you feel less vulnerable. Sometimes our families can’t love us all the time. Sometimes we’re born into families who don’t know how to love us properly. They do as much as they can but the rest is up to our friends. They can love you all the time, without judgement. At least the good ones can.

This is where I’m supposed to tell you that you will fall in love with The One, a person who isn’t too cold or too nice. Their “O” face is perfectly fine and they’re not afraid to show how much they love you. This person is supposed to wait for us at the end of the twentysomething road as some kind of reward for all the heartache and loneliness. We deserve them. We’ve earned this kind of love.

So fine. You’re going to fall in love with The One. You’re going to fall in love with someone who will make sense beyond college or a job or a particular season. They’ll make sense forever and won’t ever want to leave you behind. I’m telling you this not because it’s true but because it NEEDS to be true. Everyone is entitled to this kind of love, so why not? Have it. It’s yours. Blow out the candles on your 30th birthday, holding their hand, and let out an exhale that’s been waiting for ten years. Do it. Now.

20130219

—Clear your mind, honey babe —I need a beer, not a fucking fuck psychiatrist : merendíyanoquieroquetodoseaperfectolaperfecciónmerecuerdalamuerte




—Try to show some love—

Estaba sola.
Cerré los ojos y decidí que necesitaba encontrar pronto un hogar cercano para refugiar el alma.
La maldita gente en multitudes tiende a llenarme de terror, de una náusea tan real como el aire.
Caminaba con el sonido del corazón atascado en los oídos,
golpéandome el tímpano como si mil  puertas de madera fueran derribadas y todos los cristales de los gigantes ventanales de una inmensa catedral fueran quebrados sin piedad por la misma roca gigante.
Los pies y las manos también me palpitaban, 
los sentía hinchados y del doble de su tamaño.
La sensación de tener el corazón en los oídos, se me replicaba sin control por todo el cuerpo
 formando una extraña red invisible de impulsos eléctricos
que me recorrían la piel arbitrariamente.
Me sentía amarrada, llena de hilos brillantes y a la vez transparentes.
Torpe.
Me caí, pero nadie lo notó.
Quería asesinar hojas secas y me desvié del camino habitual para pasar a través de un sendero entre los árboles detrás de los edificios grandes y blancos.
Asesiné muchas hojitas esa tarde.
Todas crujían bajo mis pies y yo podía escucharlas antes de morir y aún después de haberse reducido a pedacitos insignificantes entre las ramitas, rocas y  la tierra mojada.
Nunca entiendo lo que quiero decir. 
No quise hablar conmigo misma.
Decidí pensar en otra gente.
¿Pero qué clase de "gente" era yo aquella tarde?
Estaba sola.
No era "gente", sólo era yo misma.
Todas esas horas se me ahogaron con rapidez. Celebré la muerte de la tarde a solas.
Fingí leer bajo la sombra de un árbol, 
pero mi mente estaba más allá de mi poder.
Amé que nadie más llegara,
que nadie me buscara,
esas cosas son necesarias.
Pero en el fondo, uno siempre quiere dejar de sentirse impar.
La soledad asusta porque entonces cada pequeña parte de uno mismo se hace más consciente del aire que se le escapa y que no va a volver jamás...
Bueno. Les estoy hablando mierda.
No sé por qué la soledad asusta. A veces, no me importa, mucho menos, cuando estoy sola.
Por el contrario, siento más ese terror extraño a estar sola al estar en compañía,
porque las despedidas son extrañas y es horrible sentirse extraño.
Y lo más extraño de las cosas extrañas, es que no podemos explicar porqué lo son.
(o no serían cosas extrañas).
Digamos que, cuando uno está solo y por ejemplo, se va a dormir, la soledad no molesta,
porque no hay que decir "hasta mañana" ni preocuparse por no dar la espalda.
Simplemente, sabes que despertarás contigo mismo una vez más, eso es todo, será todo.
Pero dormir con alguien más, es la cosa más antinatural y extraña,
entre todas las cosas antinaturales y extrañas que existen.
No sé porqué lo hacemos. 
Con tal, si existe, ha de estar bien.
Déjalo estar.
De todas formas, pienso que no deberíamos hacerlo.
Es decir, yo lo hago a menudo, pero hay algo extraño que no se me va... 
El cadáver de una soledad rota, supongo.
Otra razón más por la cual el amor es una mierda y no dejaré de repetirlo mientras camino 
con el corazón tocando tambores en mis oídos y miro a la gente con miedo y con odio.
Ya... Me perdí.
Lo siento. Vuelvo:
Decía que hay cosas extrañas,
pero existen,
entonces hay que dejarlas ser,
y si uno las toca y las entiende,
a lo mejor se vuelve como ellas, o parte de ellas y hasta podría defenderlas, o amarlas, y llegar a pertenecerles con locura, ciegamente, con devoción, sin quejas ni protestas.
El amor, y dormir con compañía, hacen parte de esas cosas rarísimas de la existencia.
Y yo diría, que definitivamente están en la cima de las rarezas del mundo.
Y el amor, es una mierdísima:
Su rareza consiste, básicamente, en que nos encanta comérnosla. 
El amor es el culpable de toda una serie de enfermedades del alma, que claramente dejamos pasar porque nos entretiene mientras nos saboreamos en su viscosidad. 
Quedamos atascados, como muertos en vida,
la perversidad de sus reglas no tiene fin.
El que no ama no puede existir sin el que lo ama, aún cuando este sabe que no es amado y que aquel que no ama, en realidad sí ama, pero a otro individuo, no a él, quien a lo mejor ni lo espera y ya ama a alguien más que también lo ama, o que tampoco lo ama, pero a pesar de todo, lo ama, porque el primer círculo es el más común y siempre se repite.
¿Ya ven?
Esa mierda, es el amor.
Los únicos que pareciera que de verdad se aman sólo existen en los libros, las películas de Hollywood y el porno. 
En el porno sí que saben de amor.
¡Uy!...
Qué mala persona me siento ahora.
Mi consuelo es que cada vez que aceptes enfrentar tus culpas, te liberas un poquito de ellas. Así que al final, está bien ser mala persona si lo admites y al menos te sientes con un poquito de culpa al respecto. La culpa se irá con el tiempo, mientras te acostumbras y las confesiones de tu culpabilidad se hacen más frecuentes y públicas. Eso está bien, es otro círculo raro, pero está bien. Así vivimos las personas. O al menos, lo intentamos.
Bien, soy una muy mala persona, lo sé. Lo saben. Ya lo dije dos veces.
Ahora... Mil años de perdón para llevar, por favor, Señor Papa.


—Circos—

Dormir con alguien que amas,
dormir con alguien que no sabes si te ama,
dormir con alguien que probablemente ama a alguien más,
dormir con el que ama el que tú amas,
tres.

Dormir con alguien que no amas,
dormir y no preguntarte si te ama,
dormir y no pensar en el que ama el que no amas,
dormir y despertarte libre porque has sido doblemente amado,
dormir porque el que amas no está para desvelarte,
dormir porque no puedes saber quién es el que ama quien tú amas,
dormir porque total tú ya estás con alguien,
1+1= 1/2.

Dormir con alguien que no te ama,
dormir y pensar en quién amará el que amas,
dormir y pensar en quién te amará,
dormir y pensar en el que no amas,
dormir y despertarte aterrado por la certeza de no ser quien ama el que tú amas,
dormir y no saber quién eres,
¿cuatro?.


—Take me somewhere over the fucking rainbow to smoke with some pretty unicorns—

Hago lo que puedo.
Lo hago bien.

Muérdanme una pierna.

Hay pendejos tristes en todas partes.
Ya no venga.

Júpiter tiene lunas para todos mis lunares.


—Es un cuento que el amor no existe: existe, pero es intocable—

Yo supongo que el verdadero problema es que nos gusta estar jodidos y solos.
Silencio.
Es un pecado romper silencios en un planeta donde no sabemos todavía hablar.
Nuestras palabras y conceptos dan pena.
Todavía somos demasiado corrientes, seres muy comunes, condenados a no ser infinitos.
Las estrellas nos ven de lejos con compasión.
No dejamos de suceder siempre dentro de los mismos círculos destructivos.
Somos incendios peligrosos,
envidiamos al sol.


—Try to be good, but I get tired—