20170811

The prettiest thing in the room

6:00AM

El ventanal de la sala sin cortinas deja ver del otro lado del cristal sucio el gris del cielo que empieza a aclararse detrás de los cerros.

Al cerrar los ojos, en un pequeño parpadeo, la oscuridad se alarga, se hace más profunda y empiezan a explotar estrellas en medio de la humedad de un abismo que corre hacia adentro y hacia atrás de su cabeza, un lugar tan lejano, un espacio tan amplio, que tiene miedo. Al abrir los ojos el paisaje está en llamas, o al menos eso parece. Parpadea sin darle tiempo al abismo de volver a crecer, y entonces confirma que todo está en llamas. No, no es el sol que se derrama por encima de las ramas de los árboles del bosque de los cerros, es fuego terrestre, humano, destructor.

¿Qué sucede? Se está enloqueciendo. Pero vive sola y su imaginación no tiene a quién preguntarle nada sino a sus propios ojos. Y sus ojos ven fuego. La ciudad ardiendo, los edificios inmundos tiemblan... ¿Qué le pasó al amanecer?... Entonces cae una débil lluvia que no alcanza, que no es capaz de calmar al fuego, una triste lluvia que apenas esperaba alimentar a las flores, pero las flores arden y caen primero que los edificios.

¿Debería correr? No, no hay lugar para correr. Está sola. Las pocas personas que sabe amar se confunden en su cabeza y no puede recordar sus nombres, pero sabe que también están solos y que también es tarde para intentar utilizar el teléfono, justo ahora todos los cables deben estar fritos... ¿O no? Tal vez es su cabeza engañando sus ojos. ¿Qué día es hoy? No lo sabe, no tiene referencia, ayer, mañana, no sabe. Hace ya varios días que dejó de salir de su apartamento y nadie se dio cuenta.

Se queda quieta y descubre que el miedo no existe. Que justo cuando verdaderamente algo terrible ocurre, no aparece. No se siente nada. Todo se mueve en cámara lenta y el mundo parece mudo... Stop: ¿Será normal que el fin del mundo sea tan silencioso? Se acerca a la ventana, toca el vidrio, está frío, pero afuera además de agua, llueve ceniza. Pone su oído contra el vidrio y nada, no oye nada. La ceniza que cae no hace ruido... ¿Pero dónde está la gente?

Se le ocurre que tal vez todos prefirieron volver a la cama y esperar. ¿Qué esperan? Que lo terrible pase, que al volver a abrir la cortina, el día esté normal y el mundo esté de vuelta. Se hace tarde para los oficinistas, no ve buses pasar, no hay vendedores en las esquinas... ¿Dónde estarán los perros callejeros?... ¿De dónde viene el fuego?

Corre al teléfono. Por fin oye algo, el tono agudo. Y obviamente llama a su abuela. No contesta. Ella está sorda también, no completamente, pero sí bastante. Cuelga. Llama a su padre. Contesta su hermana... ¿Por qué estás con papá?... Para no estar sola, porque se está cayendo el cielo... Ya viene Cristo, vamos a orar por ti... Cuelga. Llama a la policía. Se ríe. Cuelga. Respira un momento y por fin entiende que sí se está cayendo el cielo. Pero no viene Cristo, esto es la guerra, o la revolución... La maldita contaminación, el cambio climático... Los putos humanos, siente ira, los odia a todos, luego los ama, se compadece, recuerda que hace parte de la misma especie, así que vuelve a amarlos, más bien siente lástima, se compadece de sí misma, necesita un abrazo. Llama al portero... Señorita, se dio la orden de evacuar el edificio, pero usted me dijo que no llamara por nada del mundo a su apartamento, o me despedían, ¿está bien?... Sí, estoy bien. ¿Y usted qué hace en la recepción entonces?... Pues rezar. Y terminando el desayuno... ¿Y la gente?... ¿Cuál gente?... Los vecinos... Pues durmiendo, yo creo, nadie quiso seguir la orden... ¿Y usted qué va a hacer?... Rezar... ¿Pero qué está pasando?... Fue primero el terremoto, luego el agua negra por la tubería, luego un poco de lluvia normal y luego empezó a caer ceniza, parece que la montaña es un volcán...  ¿Y quién dio la orden?... El noticiero, la radio, el presidente... Ahh, de razón que nadie hace caso... Sí, usted sabe... Oiga, ¿pero usted no ha visto el fuego?... Sí, ya lo vi, pero el cemento aguanta... ¿Y si no aguanta?... Pues me subo hasta su piso... Cuelga.

Suena el teléfono. El sonido le asusta más que el fuego. No contesta y deja de sonar. Se desnuda y se acuesta sobre el tapete de la sala. No se acuerda de cómo empieza ni cómo termina la oración que le enseñaron sus abuelos de pequeña. Cierra los ojos y llama a su abismo. Tiene frío en todo el cuerpo y le parece patético que el incendio no sea capaz de calentar el aire. A lo mejor entonces no es tan grave. En el abismo busca la voz de su abuelo muerto. Recuerda sus ojos y las arrugas de su rostro, su pelo, sus manos, su ruana de lana, sus chistes, su risa, sus historias... Su voz. Le duele su voz. Le duele como cuando está despierta y se sienta con su abuela a recordarlo.

Todo es un sueño.
El gato de su esposo la mira desde el rincón del sueño. El gato muerto de su esposo que seguro fue quien intentó llamarla e hizo sonar el teléfono que no contestó y que rompió el silencio de su abismo profundo. ¿Cómo supo que era un sueño?... Ella no cree en fantasmas, pero ve al gato descolgar el teléfono para marcarle a alguien. Pone la voz de su esposo en el altavoz... Mara, tienes que salir, vuelve al trabajo, tenemos que pagar las deudas... El gato habla, le dice: Juan, ella no se mueve, pero creo que te oye... Mara odia al gato. Mara odia a Juan. Mara odia saber que no es el fin del mundo, que pronto él abrirá las cortinas y ella tendrá que ir al trabajo... Amor, no recuerdo cómo quieres el café... Por fin ella se mueve, se ríe y se da media vuelta. El gato dice: Creo que Mara dice que te vayas a la mierda, Juan... Él pregunta: ¿Sigue en el piso?... El gato no responde porque se lame y el teléfono está lejos de su cabecita concentrada en limpiarse la entrepierna... Juan suspira, dice: Well, at least, she knows she's the prettiest thing in the room and will wake up when the coffe is done.

(picture on the wall)


20170320

Lluvia de marzo: is this my year?



Me aterra pensar que todo esto es una tumba
and I'm afraid I buried myself here
Me abandoné tras los escombros
help is lazy, help is not enough

I'm here again for someone that's not me
Siempre busco amor como una excusa
is there really love in this world?

Janis murió a los 27
MM murió a los 36, but at least she picked her own name
one year more, one year less, i'm not amused anymore