20170811

The prettiest thing in the room

6:00AM

El ventanal de la sala sin cortinas deja ver del otro lado del cristal sucio el gris del cielo que empieza a aclararse detrás de los cerros.

Al cerrar los ojos, en un pequeño parpadeo, la oscuridad se alarga, se hace más profunda y empiezan a explotar estrellas en medio de la humedad de un abismo que corre hacia adentro y hacia atrás de su cabeza, un lugar tan lejano, un espacio tan amplio, que tiene miedo. Al abrir los ojos el paisaje está en llamas, o al menos eso parece. Parpadea sin darle tiempo al abismo de volver a crecer, y entonces confirma que todo está en llamas. No, no es el sol que se derrama por encima de las ramas de los árboles del bosque de los cerros, es fuego terrestre, humano, destructor.

¿Qué sucede? Se está enloqueciendo. Pero vive sola y su imaginación no tiene a quién preguntarle nada sino a sus propios ojos. Y sus ojos ven fuego. La ciudad ardiendo, los edificios inmundos tiemblan... ¿Qué le pasó al amanecer?... Entonces cae una débil lluvia que no alcanza, que no es capaz de calmar al fuego, una triste lluvia que apenas esperaba alimentar a las flores, pero las flores arden y caen primero que los edificios.

¿Debería correr? No, no hay lugar para correr. Está sola. Las pocas personas que sabe amar se confunden en su cabeza y no puede recordar sus nombres, pero sabe que también están solos y que también es tarde para intentar utilizar el teléfono, justo ahora todos los cables deben estar fritos... ¿O no? Tal vez es su cabeza engañando sus ojos. ¿Qué día es hoy? No lo sabe, no tiene referencia, ayer, mañana, no sabe. Hace ya varios días que dejó de salir de su apartamento y nadie se dio cuenta.

Se queda quieta y descubre que el miedo no existe. Que justo cuando verdaderamente algo terrible ocurre, no aparece. No se siente nada. Todo se mueve en cámara lenta y el mundo parece mudo... Stop: ¿Será normal que el fin del mundo sea tan silencioso? Se acerca a la ventana, toca el vidrio, está frío, pero afuera además de agua, llueve ceniza. Pone su oído contra el vidrio y nada, no oye nada. La ceniza que cae no hace ruido... ¿Pero dónde está la gente?

Se le ocurre que tal vez todos prefirieron volver a la cama y esperar. ¿Qué esperan? Que lo terrible pase, que al volver a abrir la cortina, el día esté normal y el mundo esté de vuelta. Se hace tarde para los oficinistas, no ve buses pasar, no hay vendedores en las esquinas... ¿Dónde estarán los perros callejeros?... ¿De dónde viene el fuego?

Corre al teléfono. Por fin oye algo, el tono agudo. Y obviamente llama a su abuela. No contesta. Ella está sorda también, no completamente, pero sí bastante. Cuelga. Llama a su padre. Contesta su hermana... ¿Por qué estás con papá?... Para no estar sola, porque se está cayendo el cielo... Ya viene Cristo, vamos a orar por ti... Cuelga. Llama a la policía. Se ríe. Cuelga. Respira un momento y por fin entiende que sí se está cayendo el cielo. Pero no viene Cristo, esto es la guerra, o la revolución... La maldita contaminación, el cambio climático... Los putos humanos, siente ira, los odia a todos, luego los ama, se compadece, recuerda que hace parte de la misma especie, así que vuelve a amarlos, más bien siente lástima, se compadece de sí misma, necesita un abrazo. Llama al portero... Señorita, se dio la orden de evacuar el edificio, pero usted me dijo que no llamara por nada del mundo a su apartamento, o me despedían, ¿está bien?... Sí, estoy bien. ¿Y usted qué hace en la recepción entonces?... Pues rezar. Y terminando el desayuno... ¿Y la gente?... ¿Cuál gente?... Los vecinos... Pues durmiendo, yo creo, nadie quiso seguir la orden... ¿Y usted qué va a hacer?... Rezar... ¿Pero qué está pasando?... Fue primero el terremoto, luego el agua negra por la tubería, luego un poco de lluvia normal y luego empezó a caer ceniza, parece que la montaña es un volcán...  ¿Y quién dio la orden?... El noticiero, la radio, el presidente... Ahh, de razón que nadie hace caso... Sí, usted sabe... Oiga, ¿pero usted no ha visto el fuego?... Sí, ya lo vi, pero el cemento aguanta... ¿Y si no aguanta?... Pues me subo hasta su piso... Cuelga.

Suena el teléfono. El sonido le asusta más que el fuego. No contesta y deja de sonar. Se desnuda y se acuesta sobre el tapete de la sala. No se acuerda de cómo empieza ni cómo termina la oración que le enseñaron sus abuelos de pequeña. Cierra los ojos y llama a su abismo. Tiene frío en todo el cuerpo y le parece patético que el incendio no sea capaz de calentar el aire. A lo mejor entonces no es tan grave. En el abismo busca la voz de su abuelo muerto. Recuerda sus ojos y las arrugas de su rostro, su pelo, sus manos, su ruana de lana, sus chistes, su risa, sus historias... Su voz. Le duele su voz. Le duele como cuando está despierta y se sienta con su abuela a recordarlo.

Todo es un sueño.
El gato de su esposo la mira desde el rincón del sueño. El gato muerto de su esposo que seguro fue quien intentó llamarla e hizo sonar el teléfono que no contestó y que rompió el silencio de su abismo profundo. ¿Cómo supo que era un sueño?... Ella no cree en fantasmas, pero ve al gato descolgar el teléfono para marcarle a alguien. Pone la voz de su esposo en el altavoz... Mara, tienes que salir, vuelve al trabajo, tenemos que pagar las deudas... El gato habla, le dice: Juan, ella no se mueve, pero creo que te oye... Mara odia al gato. Mara odia a Juan. Mara odia saber que no es el fin del mundo, que pronto él abrirá las cortinas y ella tendrá que ir al trabajo... Amor, no recuerdo cómo quieres el café... Por fin ella se mueve, se ríe y se da media vuelta. El gato dice: Creo que Mara dice que te vayas a la mierda, Juan... Él pregunta: ¿Sigue en el piso?... El gato no responde porque se lame y el teléfono está lejos de su cabecita concentrada en limpiarse la entrepierna... Juan suspira, dice: Well, at least, she knows she's the prettiest thing in the room and will wake up when the coffe is done.

(picture on the wall)


20170320

Lluvia de marzo: is this my year?



Me aterra pensar que todo esto es una tumba
and I'm afraid I buried myself here
Me abandoné tras los escombros
help is lazy, help is not enough

I'm here again for someone that's not me
Siempre busco amor como una excusa
is there really love in this world?

Janis murió a los 27
MM murió a los 36, but at least she picked her own name
one year more, one year less, i'm not amused anymore


20160906

Insomnio


Encuentro cosas dulces en mitad de la noche
cuando todo calla y el sueño se despierta para hacer preguntas
la calma infinita me abraza y dejo de necesitar cosas
no hay gente
pero no estoy sola
y el tiempo se detiene como si el aire estuviera congelado

Tengo miedo del sol y la mañana
sé que cuando amanezca voy a necesitar estas horas de insomnio de vuelta
pero por ahora me seduce no cerrar los ojos
y tengo que ceder ante el deseo

Tengo ya una larga lista de lugares para esconderme
busco puertas abiertas
encuentro ventanas que brillan
tal vez algo más grande que mi sueño me espera

Estoy ansiosa por la vida
estoy ansiosa por el tiempo
quisiera que todo estuviera resuelto
adivinar quién me ama y quién no
saber qué va a pasarle a mis huesos

Quisiera ser actriz
cantante
artista
la musa de tus sueños
despertar en ti lo que despierta en mí tu cuerpo
la incertidumbre del mañana
la muerte, cruzar el océano, conocer la nieve y el desierto

Me emociona tu abrazo
te pienso mientras escribo esto
ojalá tu insomnio y el mío
ojalá soñar despiertos

20160503

NO AIR: everything smells like her, and I'm not here anymore.


But someone will come... ready to navigate your dark roads with no map.

La ciudad es odiosamente complicada
pero es algo que siempre supe
perderse
¿qué es lo necesario?

Me miras de lejos
como si creyeras comprender algo
como si necesitaras alimentar tu soledad de la mía
pero siempre me equivoco
a lo mejor no quieres una mierda
s o l o

Ayúdame, dios
no sé desaparecer
sin hacer ruido
no sé caer sin gritar
no sé buscar mi cuerpo en los espejos
no sé vender lo que me queda
no sé recuperar lo que perdí

Me has dicho muchas veces lo mismo
lo mismo
nunca entiendo nada
no entiendo nunca nada
pero esta vez es diferente
esta vez fue diferente

No quiero arruinarlo, dios
ayúdame a rescatar lo que me queda
necesito escalar esta mierda de pared
romper este cristal
es una farsa
sé que respiro
esta muerte es momentánea
esta muerte es una farsa

Sabes que no
yo sé que no
e x t r a ñ o

Somos detectives del silencio
somos la clase de persona que prefiere ser sombra
no estamos al alcance de ningún diccionario

Esto está muy mal
estoy muy mal
SI NO DESAPAREZCO ENTRE ESTA GENTE
SI NO RESPIRO
SI NO MUERO
SI VIVO
¿PARA QUÉ TODO ESTO?

No sé qué se supone que deba estar aprendiendo esta vez el pecho duele arde y siento como si un hombre muy pesado tuviera su bota sobre mi cuello y estuviera dispuesto a hacerme explotar el cráneo pero lo disfruto y siento que es absurdo haberme entregado a la bota maldito cielo maldito amor malditasea mi boca está seca y me palpita el corazón en los oídos como si necesitara arrancarme las orejas y no hay mañana no hay calma no hay sueño no hay hambre toda la ciudad y las cosas están manchadas con una maldita lluvia negra y estoy harta de mí y de mi cabeza estoy haciendo todo mal y me duele no poder soltar este barco que se hunde no poder saltar por la maldita ventana de este auto en llamas ojalá gritar sirviera de algo mis manos son un estúpido instrumento de mi cerebro agonizante y estoy a punto de rendirme ante el dolor para humillarme pero quiero saltar voy a escapar uniendo fuerzas y no es verdad soy cobarde y muy vieja para sentir este puto frío que hace en Bogotá.



20141101

Naked eyes


Los primeros 5 segundos de la canción que repetiré 53 veces seguidas a todo volumen. La escena final de una película del 63 hablada en noruego y que nunca sabré si estuvo bien traducida. El minuto en que me das la espalda y huelo tu pelo y mi cuerpo se acomoda a la posición del tuyo. Ese momento que tengo todas las mañanas al salir de casa y descubrir el color del cielo. Las fiestas a las que decido ir en último momento porque sí. Ducharme dos horas. Fumar. La ropa favorita de mamá que siempre saco de su armario para usar en la universidad. Aprender a estar sola.

20140525

1, 2... ¿Fueron dos, verdad? ¡Sí, son dos!


Desperté llena de agua tibia, sintiendo un calor suave y húmedo que me recorría desde el centro del alma hasta los hombros y los riñones, apenas logré las fuerzas necesarias para mover los pies y abrir los ojos, pero no podía darme vuelta, sentía la cabeza anclada sobre la almohada, como hecha de metal cóncavo y vacío. Me habían matado ya tantas veces en otras vidas, que este último recuerdo del desprendimiento de este mundo no me tomaba por sorpresa, aunque más bien parecía algo reciente, demasiado diría yo, más que familiar, la sensación pasaba de ser una certeza a convertirse en un presentimiento, una premonición -igualmente pesada, cierta- de mi futuro próximo, sobre mi muerte última, la fulminante. Estaba ya tan segura de haberme despedido para siempre de la existencia, que descubrir el engaño del sueño y ver el amanecer explotando en las claras luces y formas del día, me sorprendió de verdad. Me sentía conmovida y asustada, ligera y a la vez pesada, ligera hacia adentro, hacia un rincón secreto y apartado como en el final de un túnel en el que mi conciencia apenas reaccionaba, pero el resto de mí misma se negaba aún a despertar por completo. Parecía como si mi cuerpo protestara por todo el esfuerzo de tantas batallas libradas al borde del más grande abismo en disputa por mi alma, sin más recompensas que la gravedad, el peso, el humo en la boca del estómago, los zapatos mojados, el barro. Muchas veces soñaba con un inmenso desierto, tan inmenso como el mismísimo cielo o el océano que desborda el horizonte, pero mis pies eran siempre de plomo, yo luchaba por arrastrarme en medio de agresivas tormentas de arena que se levantaban desde el suelo acompañadas por rayos poderosos del sol ardiente, me sentía obligada a correr, correr con todas mis fuerzas para atravesar ese infinito de piedritas en los ojos, pero la ceguera me retrasaba, me detenía, me ardían los párpados y no podía llorar porque mis lágrimas estaban totalmente secas, tenía las pestañas pegadas entre sí, intentaba volar, daba pequeños y esforzados saltos a ciegas en medio de la frustración de no poder ni saber mirar hacia dónde iba. Fueron noches angustiantes, el mismo esfuerzo, el mismo dolor, el mismo miedo, el gran Sahara imponiéndose en frente de mí, sin saberlo, no sé cómo lo invocaba tantas veces con la misma intensidad y verosimilitud, no sé cómo aparecía siempre igual, tanta arena, el viento hirviente en torbellinos, mi rostro descubierto, mis pies de plomo... Supongo que nadie podía entrar allí y sacarme, porque aquel desierto era yo misma recorriéndome a solas los acertijos y las incertidumbres internas, esas que no podía compartirle a nadie, porque más que palabras, siempre fueron sensaciones, retazos de imágenes, olores mezclados, recuerdos de ciertos lugares imaginarios y reales, rostros borrosos, palabras a medias, sombras, miedos, despedidas, soledades, yo qué sé. Ahora mismo recordaba todo eso, mientras volvía del exilio momentáneo de mi soñada muerte repentina, trágica, húmeda y caliente. ¡Vaya! Supongo que siempre he sido un poco demente, pero le he guardado muy poco afecto a mis demonios. Una cosa es levantarse cada día y confirmar que todavía existen cuando te paras frente al espejo y todavía compruebas con horror que allí sonríen a tu reflejo por encima del hombro mismo hombro izquierdo que ya te duele andar cargando entre los vivos, pero a veces es imposible voltear el rostro sin saludarlos: Buenos días, porque al menos es de día, aunque no venga nada bueno. Luego no supe qué creer, o bueno, no supe cómo no creerlo. Eran (serán) dos cuchillos clavados como agujas en mi vientre de vísceras frutales, dos extraños, uno también muerto, el otro sobre mí, por odio, por venganza, para silenciar a los testigos, mi hermana, una calle del centro, un comercio abierto, gente gritando, la impavidez del asombro, la negación, el terror, la aceptación, la sangre como agua, mi cuerpo chorreando, cierro los ojos, un escalofrío me recorre la espalda, los muslos, detrás de las rodillas, el cuello, ahora escribo esto, pero sé que estoy muerta, sé que de alguna forma he muerto ya, pero a la vez, he sobrevivido para despertar y comprender que la muerte no significa más que seguir viviendo... Como en esos otros sueños que todo el mundo también ha tenido, en los que se cae sin resistencia al vacío hacia el mismo abismo que más tarde, a lo mejor solamente con la exactitud ya calculada de la fuerza necesaria; conducirá sin duda a un nuevo nacimiento. Si esta noche no duermo es porque me revelo por fin a dicho azar, me enfada mucho pensar que otras vidas sean dibujadas y escritas sin mi consentimiento, que se abran puertas a otras dimensiones y universos paralelos mientras todo lo que inocentemente buscaba, no ha sido más que descansar. ¿Cómo podré confiar en cerrar mis ojos de nuevo? Apenas si logré sobreponerme y asumir que todo aquello no había sido más que un mal sueño, pero fue tan real, que el tiempo se detuvo y yo sabía, de verdad sabía, lo que estaba haciendo -me estaba muriendo-, por fin, supe lo que era la muerte y no me pareció tan trágico el desprendimiento, no hubo ritos ni avisos, sólo existía el incontrolable escape del aliento, el afán de tener que acomodarse en el huidizo segundo de un latido que no se distinguía muy bien si provenía de afuera o desde adentro, teniendo la noción plena de estar viviendo por fin en el presente,  no en la idea o la mera ilusión del presente, sino en eso mismo como tal, en la dicha de reconocer la verdadera duración del instante eterno, sin confusión, pues me estaba muriendo y  punto, saberlo era la única cosa en que podía pensar y estar segura, porque entonces fui sensación y pensamiento a la vez, en el acto mismo de la sangre como agua, de mi vientre atravesado como fruta madura por dos agujas, la unidad de mi cuerpo fue desapareciendo y me convertí en mi mente sin esfuerzo, comprendí que allí estaba el secreto, no era irse, sino saberse siendo, aún en ese desvanecimiento, en cada exhalación, conocí la iluminación... Pero fue demasiado, así que la rechacé y escogí volver aquí, porque aquí te espero y guardé tanto este secreto, que no pude esperar a contártelo luego, cariño, quería decírtelo ya, tal cual como explotó en mi cara, este sistema absurdo nos distrae, el trabajo nos distrae, las preguntas nos distraen, las respuestas no sirven, la comida es mediocre, te juro que solamente un orgasmo se le parece de verdad a la muerte, es decir a la vida, a lo que de verdad es la vida, lástima que sólo lo sentimos dos veces, al salir del vientre herido de nuestra madre y antes de entrar a la tumba, bueno, tus orgasmos no están nada mal, pero qué poco nos duran, ¿no crees? En cambio esto de morirse, dura un poco más, no me preguntes cuánto exactamente, pero apenas lo suficiente para iluminarse, mientras que durante un orgasmo ordinario, somos arrancados casi que inmediatamente, castigados sin excusa a la realidad de este desierto de tormentas de arena y piedritas en los ojos, en los que el presente es un supuesto, una burla y nunca estamos más que parcialmente vivos, medianamente atentos, muy poco despiertos. Dormir, dormir, dormir, a lo mejor la trampa está en aprender a manejar los sueños y tratar de recordarlos todos, pero ya te lo dije, tanta luz es insoportable y en los sueños se muere uno muchas veces, demasiadas, así que recordar todo eso sería imposible. 

20140204

Winter Animal (peras/manzanas)


The real me

go, go, go now!
sonidos
de niebla
ecos
en el agua
árboles
con ojos secos
frío
atardecer sin color
arde el fuego
de los cigarros baratos
los gritos de la gente sorda
niños perdidos en los parques de cemento
viejos sin alma que no mueren ni se enferman
mujeres solas preparando cenas para extraños
sillas vacías me reciben en los autobuses
cargo con las llaves de mi tristeza en un bolsillo
todavía no me olvido que estás lejos
pera
manzana
pera
pera
pera 
manzana
media noche para el alma
you
your mother
my mom
I'm here
you
we're out
home's wherever I kill one of my memories
I walk on fire
I leave no shadow
I leave no love keept on my poket
you open your hands
and I run
I get the idea of you
this big idea
I can really touch something magnificent
but I have no reason to fight
take me
It always takes some time to grow up
what's different now?
I want all to be clear
I won't fight
let the time go on
faster
fall with me
there's no sky
the moon becomes my eyes
the sea becomes your mouth
follow me to the warm word that finally shows the truth
oh,
 look
this is happening
are we coming back?
so,
maybe yes
maybe no
that's okay for me
I'm okay
I'm alive
lovers must go on


20131208

35: Blue Sinking. She crashes your heart again. Demons wanna stop you from dancing again, and again. Oh, pray!



Desaparece. El tiempo no alcanza. Nada más triste que pensar el futuro, el desafío de la espera, la duda quema. No es miedo, cariño, no es miedo... No. There's no past, there's no present, future is the constant beat, we're not even here, we're always there and no one can explain. Nada más triste que volver a esta ciudad y no encontrarte. Sin ti no vuelvo a ninguna parte, no hay nada aquí, tan sólo yo y el espejo frente al que me miro para tratar de descifrar mi rostro, y ¿por qué estás manos, este silencio, este culo y estas piernas?

Naranjas. El olor a cigarro me hace pensar en lo mucho que odio la muerte, el cigarro me huele a muerte, a polvo, a tierra seca, a olla quemada, una anciana se desviste de espalda a mí, junto a la luz amarilla de una lámpara, descalza, sobre una alfombra roja, su pelo es corto, lleno de canas, primero las medias veladas, sus calzones son gigantes, sus piernas están llenas de venas moradas y saltadas, no me mira, sabe que quiero ver sus tetas, son tan grandes..., y veo su sombra alargada, en dirección contraria a la mesita con la lámpara, veo sus tetas que se mueven, ella respira, no se quita el sostén, es blanco pero amarillento, como ella, como su vejez, como sus culpas, como sus 15 años. Mamá me dice: Lo que no recuerdas, te lo inventas, qué buen recurso el de tu memoria. A lo mejor, a lo mejor todo fuera un invento, un mal sueño, ojalá todo me lo inventara, ojalá esa mujer se volteara y yo pudiera ver sus tetas, me da curiosidad saber qué tan arrugadas deben verse, ¿cómo serán las mías a esa edad?... Últimamente me miro mucho al espejo. Mis caderas me parecen tan frágiles y débiles... Nunca seré madre, me vería ridícula, seguro, como una mariquita sobre una tirita de pasta. Ahora, creo recordar que por fin una noche la anciana se sentó justo al borde del colchón, donde yo dormía, la lámpara estaba encendida y yo le pedí que no la apagara, mientras se desvestía, hizo un gesto que no pude ver, luego se volteó un poco y se estiró sobre la cama y pulsó el botón, le vi las tetas pero justo entonces se apagó la luz. Recuerdo que le llegaban unos cuantos suspiros por encima del ombligo, pero no recuerdo si eran arrugadas o no. Hacía frío, eso sí, sus pezones casi no existían y en mi cabeza no cabía duda alguna de que ella moriría pronto y yo nunca podría preguntarle, con mis tetas ya arrugadas, si habría que dejar siempre apagada la luz.

No te asustes. Me duele existir y tú me obligas. No te asustes. No sé caminar y tú me empujas. No te asustes. Soy ya tan vieja, pero tú me dices "muñeca", y yo, me siento so nena. No te asustes. Quiero correr y tú corres. No te asustes. Amo el café y tú tienes cafetera. No te asustes. Realmente el tiempo se me acaba y tú no sabes bailar. No te asustes. Quiero dos gatos y tú eres perro. No te asustes. Vámonos pronto al mar que no me importa que esté tan lejos ni que tú no llegues a tiempo a tu vuelo lunar. No te asustes. Podría dejarte quedar pero yo quiero irme también. No te asustes. Mi vientre y tus monstruos. No te asustes. Háblame al oído. No te asustes. Tú sabes tanto y yo sé tan poco de todo lo que sé. No te asustes. Tú. No te asustes. Jazz, gatos, gatos, tigre, nieve, perro, lobo, París, la maga, Oliveira. No te asustes. Me gusta cuando llegas a leerme y se va todo lo que escribo a la mierda. No te asustes. Mi primera cana. No te asustes. Me viene la regla y me viene el rencor. No te asustes. Me gustan más las ciudades pequeñas pero tú y tu pequeño gran momento brillan lejos. No te asustes. Niño. No te asustes. Hasta con rouge y vestido, tú. No te asustes.


Yo no pensé que la vida fuera tan larga como para que llegara el día en que me diera cuenta de lo corta que era. No sé por qué no me muero de una buena vez. Ninguno de los aviones que he tomado se han sabido caer aún y yo aún no he sabido bajarme más que a medias de cada asiento de pasillo-mitad-ventana. Me muero, me muero, me muero. Yo no escribo cosas tristes, la tristeza es un deber. Placer. Yo no escribo. La tristeza. Tristeza. Yo soy la muerte, yo soy la muerte, la muerte soy... Yo soy la muerte. Todo está bien aquí. Huir es volver en círculos. Círculos y viciosos... ¿Dónde estarán todos los amigos esta noche?


20130829

Cocó-wash: We're all into the same roads, souls are easy. Música pa' ti no más.


Esta música hecha con computadoras tiene algo mágico que siempre logra purgarme el cerebro.

I never said  I could breathe under water, babe.

La música es sabiduría por encima de toda sabiduría.

"Only parts of us will ever touch only parts of others"

Olé.
"... porque en esta vida, lo que tú me pidas, me lo pide el cuerpo"

I want her and her piano inside my skin. All the time.
All the time.

20130818

"Just 'cause you feel it, doesn't mean it's there": Cazadores de inviernos. A la olla se le quemó el café. Cuando llueve, no es lindo andar en bicicleta, a menos que tengas sombrilla de amapolas.


Si yo pudiera morder la tierra toda
y sentirle el sabor 
sería más feliz por un momento…
Pero no siempre quiero ser feliz,
es necesario ser de vez en cuando infeliz 
para poder ser natural…
No todo es días de sol
y la lluvia cuando falta mucho, se pide.
Por eso tomo la infelicidad con la felicidad.
Naturalmente, como quien no se extraña 
con que existan montañas y planicies
 y que haya rocas y hierbas…
Lo que es necesario, es ser natural 
y calmado, en la felicidad, o en la infelicidad.
Sentir como quien mira.
Pensar como quien anda.
Y cuando se ha de morir, recordar que el día muere 
y que el poniente es bello y es bella la noche que queda.
Así es y así será.

— Pessoa 


"Gatidad"





Cosas pequeñas. Casas pequeñas

I

 

En este lugar, todo es pequeño y grande a la vez.
Ir por el agua al pueblo, ir por el pan, hacer café, ponerle mantequilla al pan, salir en bicicleta bajo el sol de medio día, usar sombrero, ponerse crema en las manos, lavar los platos, mover las cosas de la casa, barrer, sacar las llaves porque una vez afuera ya nadie más te abrirá la puerta, caminar, moverte, cargar las bolsas con las compras, esperar ese momento extraño en que por fin alguien te habla y rompes el silencio con el temor de que tengas la voz llena de polvo y telarañas y el idioma correcto se haya olvidado, peinarse, tomar agua del bebedero, tomar la carretera a toda velocidad, ansiar llegar a casa, desocuparte corriendo al inodoro, llevarte allí un buen libro, leer en completa desnudez, escuchar lo que dicen los vecinos, tratar de no enloquecer con los grillos y las cigarras, perseguir con los ojos ese sonido ciego y omnipresente de un ave que parece un fantasma escondido, apagar las luces, sudar, rodar por el colchón vacío, abrazar la almohada, extrañar un abrazo (hace mucho que no me abraza nadie, que no abrazo a nadie), pensar, pensar, pensar, ideas vienen y van, tomar los apuntes de la universidad, repasarlos por inercia, salirte del punto, cambiar de tema, todo mentalmente, todo en voz baja, no hay nadie más, nadie más, nadie, te contradices, pero es poco, pequeñeces de la existencia, cómo te gusta debatirte, pensarte, darte lecciones, auto-enseñanzas, fábulas de amor, de confianza, palabras de paz sacadas de tanta quietud. 

Domingo por la tarde.
Alguien me dijo, poco antes de partir, "anda, no es difícil, el punto es aprender a aburrirse". Sí, también hay que aprender cómo aburrirse. No hay nada de malo en aburrirse, era mi gran temor, pero... La gran pregunta se resuelve por fin, todo el misterio era este, sigo con vida y no estoy aburrida, o por el contrario, a lo mejor ya he ingresado en una especie de piloto automático mental y espiritual, el aburrimiento está en mí, mi cerebro y mi voluntad están en off. 

II
  
 Me acostumbro a otros sonidos, otras temperaturas, nuevos olores en la casa, son pasajeros pero a veces se quedan. Las noches no eran tan tenebrosas como pensaba. Hay momentos en que siento que ya no soporto tanto silencio, otros no soporto la música, nada, ni media nota. 
Y está bien, está bueno eso también.

A veces, cuando es de noche y me levanto a merodear la casa a oscuras, descalza, persiguiendo algún ruidito misterioso, alguna sombra sospechoza, algún bicho oscuro y raro, de pronto se me viene una idea y tengo que escribirla, donde sea, como sea, sé bien que para el momento en que llegue de nuevo a la cama, ya la habré olvidado. Empecé a escribir ahora mismo porque precisamente hoy, de madrugada, me ha ocurrido esto, pero ni siquiera con este intento de repetirlo todo he logrado recordar qué era lo que de verdad tenía que haber escrito. Pero hice un buen intento, bastante bueno. De hecho, debo confesar que estas palabras me han salido solas, de largo y sin mucho esfuerzo, como si yo sólo las estuviera reescribiendo y ni siquiera fueran mías, es el colmo, siento que estoy plagiando a alguien más, su vocecita resuena débilmente, pero es concisa: Ya ha hablado antes de que yo pensara nada, cualquier cosa. Es la voz la que escribe ahora, no mi voluntad, no mis manos, esto está siendo dicho a gritos, gritos llenos de euforia y desencanto con la vida, con la miserable condición humana, porque la verdad es, señoras y señores, que la vida no vale nada, el universo va a explotar, todo va a explotar... ¡La victoria es de los gatos!

III



—¿Qué es un escritor?
—Un traductor de sentimientos.
—¿Qué es un poeta? 
—Un escritor de poesía.
—¿Qué es poesía?
—Ver pornografía y tener al lado un librito de versos.
—¿Versos?
—Sí, las partículas elementales de la vida.
—¿Cualquier verso es poesía?
—Cualquier verso que leas mientras ves pornografía, debe ser seguramente poesía.    

 
Sí, yo sé

   — Gracias por romper hoy el silencio. 
     De verdad, yo sé que usted entiende.


Les temps pour mourir heureux



Soy un abismo hambriento
sediento de sangre
que se asusta con el humo
pero que goza con el fuego

Soy un invierno viejo
repetido
y cansado
ya no tengo frío ni en los huesos

Soy un niño travieso
que se rompió una pierna
ya no tengo rocas para lanzarle a los viejos
y el yeso no me deja salir a cazar ranas

Soy la mujer de tus sueños
mi rostro es accidental
mi nombre fue improvisado por otros
mis manos son más pequeñas de lo que recordabas
pero, sí era yo

Soy una serpiente
montada en la espalda de un perro
que va persiguiendo a un gato
—no soy yo, es el perro

Soy la mitad del reflejo que se pierde ignorada en el espejo
nunca me miras cuando te ves/ a los ojos
ni siquiera te ves/ a los ojos
no sabes qué buscas/ y yo sigo ahí

Soy la impaciencia del asesino que quiere confesarlo todo
pero tú eres el juez que quiere creer que la bondad existe
te niegas a aceptar la maldad del animal que soy
animal herido, herido por su víctima mientras forceajaba agonizante

Soy una máquina de escribir
soy grande y pesada
o pequeña y liviana
todo depende del viaje en el que quieras llevarme

Soy un desierto
estoy lleno de gente dormida, están soñando
todos viajan hasta aquí en su inconsciencia 
aquí aprenden a volar

Soy un cuarto a oscuras
estoy lleno de trampas y objetos
todas mis sombras son tenebrosas
todas mis posesiones son la misma cosa: Polvo

Soy el mar 
soy tu desnudez
cada ola es un beso, te beso
soy la sal
toda herida abierta tiende a infectarse
pepitas de arena, el frío, la sal, besos, agua






Confesiones de invierno, para algún Charly

“Tienes que cojerte a muchas mujeres, bellas mujeres, y escribir unos pocos poemas de amor decentes y no te preocupes por la edad y los nuevos talentos. Sólo toma más cerveza, más y más cerveza.
Anda al hipódromo por lo menos una vez a la semana y gana, si es posible. Aprender a ganar es difícil, cualquier pendejo puede ser un buen perdedor. Y no olvides tu Brahms, tu Bach y tu cerveza. No te exijas. Duerme hasta el mediodía. Evita las tarjetas de crédito, o pagar cualquier cosa en término. Acuérdate de que no hay un pedazo de culo en este mundo que valga más de 50 dólares (en 1977).
Y si tienes capacidad de amar, ámate a ti mismo primero, pero siempre sé consciente de la posibilidad de la total derrota, ya sea por buenas o malas razones.
Un sabor temprano de la muerte no es necesariamente una mala cosa. Quédate afuera de las iglesias y los bares y los museos y como las arañas, sé paciente, el tiempo es la cruz de todos, más el exilio, la derrota, la traición, toda esa basura. Quédate con la cerveza, la cerveza es continua sangre. Una amante continua.
Agarra una buena máquina de escribir y mientras los pasos van y vienen más allá de tu ventana, dale duro a esa cosa, dale duro. Haz de eso una pelea de peso pesado. Haz como el toro en la primer embestida. Y recuerda a los perros viejos, que pelearon tan bien: Hemingway, Celine, Dostoievski, Hamsun. Si crees que no se volvieron locos en habitaciones minúsculas, como te está pasando a ti ahora, sin mujeres, sin comida, sin esperanza… Entonces, no estás listo toma más cerveza. Hay tiempo. y si no hay, está bien igual.”
—Bukowski



¿Tienes la piel blanca
cuando te preparas para tocarme entre sueños?
Porque lo presiento, 
sé que te he visto antes,
vestido de perro blanco, 
cazador.

¿Eres tú,
has venido al fin por mi carne?...
No entregues mis huesos a los demás lobos,
hazte una butaca con ellos,
ve 
y adorna tu casa, 
soy tu trofeo.

Cazador,  
no me importa el control,

asesinar no tiene que ver con ello,
nada más con la sangre que se deje correr.
Hay que dejarla, 
que se derrame sola
sin importar si fue la víctima correcta la que se consagró.

En otra vida, 
éramos más que el uno para el otro,
éramos el uno,
el uno en sí mismo, en su todo.

Toda esperanza es en suma,
una memoria constante de lo imposible



(I'm going to find a place for us to hide...)