20091226

Habítame


A veces,

se acumulan papeles en mi mesa,
letras en mi vientre,
música en mi cabeza,

recuerdos de mi infancia en el aire...

Y cuando ya estoy harta de tanto llenarme del pasado... Simplemente lloro.


¿Te he dicho ya que soy un desastre?


Pero anda... Entra.

No tengas miedo de pasar. He ordenado un poco.

Pero sólo un poco. Es bueno también que conozcas esta casa tal cual es, sin que te esconda ese estado natural en el que siempre ha permanecido.

Debes conocerme así...

Con las ventanas y las puertas abiertas para que entres... -Si quieres-

Puedes quedarte...


No quice impresionarte poniendo flores.

Me encantan. Pero casi nunca recuerdo salir y comprar un jarrón nuevo. El último se rompió hace tiempo... Creo que lo tiré por las escaleras... Rodó un poco, pero no resistió el quinto escalón... La cosa es, que sin florero no tiene caso traer flores a esta casa. Y bueno, menos para impresionarte. Pero si te quedas, si te quedas y quieres flores en tu habitación... Te compraré un bonito florero.


Hablo mucho. Lo sé. Estoy nerviosa... No es fácil asimilar que al fin llegaste. Y estás aquí... Sólo mirándome. Aún no me dices si deseas seguir. En todo caso, espero... Espero que me pidas quedarte, todo está arreglado para que te quedes... Todo.


No encontraba motivos, hacía mucho, para empezar a desempolvar las cosas... La casa estaba tan sólo llena de soledades. Esto tengo que agradecértelo. Es simplemente un placer devolverle el brillo a esos rincones donde tanto tiempo pasé a solas, para poder compartirlos contigo ahora.


Te miro.

Eres tú, lo sé. Simplemente lo sé.

Hay algo... Un algo grande... Un amor.

Amor cargado de luz de luna llena...


Ahora cruzas la puerta. Entras a mi vida con un abrazo y un beso en la mejilla. Sostienes mi mano y me agradeces la invitación. De haberte conocido antes... Podría jurar que ya serías dueño de la mitad de esta casa. De todas formas, tarde o temprano, lo serás -pienso-. He cerrado la puerta. Estamos adentro, juntos. Lo soñé tantas veces... Por fin un compañero para mis viajes en el tiempo, mis poesías, mis canciones rotas, mis manos, para recorrer los mismos pasos, para mi corazón...


Miro tus labios.

Me hablas de una canción... Y yo nada más miro la manera en que se mueven.

Has dicho que quieres escucharla conmigo, la canción. Yo me he sonrojado. Es una canción de amor. De esas canciones tiernas que le dan todo el sentido del mundo a un momento como este... En el que todo lo que nos cabe en el alma son cosas bellas, paz, alegría, agradecimiento con la vida por habernos encontrado... Por fin.


¿Sería un pecado decir que podría vivir besándote?

Decir que ninguna otra cosa importaría...

Decir que por fin sería feliz... Sólo por besarte...

Moriría por hacerlo ahora.

Escuchamos tu canción.

Yo quiero cantar... Pero no quiero ni pensar en cómo sonaría mi voz sabiendo que tú estarías escuchando cada sonido que le arranco a los versos que me gustan para hacerlos música... No es lo mismo si alguien me observa cantando... Entro en pánico... Se me destiñen los estribillos si estoy nerviosa. Pero en tus ojos encuentro una paz tan absolutamente inexplicable... Que sé que terminaré cantando, sólo para ti...


Me gusta mirar.

Detenerme a verte, ya sentado en mi sala...

Cómodo...

Llenándo mis espacios.

Te ves bien en mi sofá. La luz es perfecta. Tus ojos brillan al verme.

Espero que te guste mi vestido.

Me he aplicado un poco de perfume... Al entrar y darme el beso en la mejilla, lo notaste. Dijiste que te gustaba. Ahora siempre que lo use... Te recordaré. Recordaré que te gusta.


No paro de mirarte. Tal vez sea incómodo para ti tanta miradera mía...

Pero no puedo evitarlo.

Tus manos se mueven tan armoniosamente, que pareciera que tuviesen vida propia y supieran la manera exacta de jugar con lo que dices, se coordinan con tu voz dulce, expresan todo con una sinceridad absoluta...


Miro hacia afuera por la ventana.

El tiempo vuela en tus palabras...

Pasa corriendo por debajo y por encima de nosotros... El tiempo está por todas partes... Gastándose... Haciendo que se nos venga la noche, que venga el frío, que den ganas de abrazar... Ganas de estar más cerca, de respirarte...


Pero no.

Aún no quiero acercarme mucho.

Quiero que estés bien a gusto. Calculo cada movimiento, trato de adivinar lo que necesitas, de darte lo que quieres... Sigo esperando que me pidas quedarte.


Al fin lo dices... En medio de una conversación llena de miradas...

La incetidumbre en mi alma se corta con tu voz.

Con tu mirada puesta en mí... Con un beso.


¿Te ha gustado mi casa?

Supongo que sí... Tendrás derecho a poner aquí algunas de tus cosas...

Hay mucho espacio para ti...

Siempre esperé.

Y ahora renuncio a esos días en los que el olvido se escribía en medio del silencio...

Esos días en los que prefería recordar en lugar de vivir...


Quiero.

Esta vez sí quiero.

Quiero definitivamente dejarte quedar y no tener que hacerle más trampas a la tristeza.

Quiero hablarte a ti y no al vacío.

Quiero que mi piel te conozca y te crea.

Que mis palabras te pertenezcan.


A veces, el amor se tarda...

A veces mucho...

A veces poco...

Y hoy llegó... Para mí llegó en tus labios.

Llegó el amor en tus manos,

en el cielo nuevo que me traen tus ojos...


Te quiero.


Y lo digo en voz alta, no sólo en sueños.

Cantaré.

Ahora que tengo razones...

Cantaré para ti... Así sienta pena, sé que tu amor llenará esta casa...

Este hogar de ilusiones que soy yo misma...


Habítame...

Entra, porque estuviste también esperando...

Buscaste refugio y me encontraste.

Ven aquí y no tengas miedo de sentir dolor, estaremos juntos...

Aunque suele suceder que toda casa termina derrumbándose... Sé que falta mucho.

Eso lo siento.

Hoy soy una casa feliz, un hogar para tu corazón...

Te recibo... En mí.

Así después sea no más que escombros,

seré desde hoy una casa feliz... Lo prometo.


20091119

You Come n' Go...



"(...) llenamos esta nada con las nubes,
hemos hurtado al ser cada momento,
te desnudé a la par con nuestro duelo.
Sé que voy a morir. Termina el día."
Siesta, Jorge Gaitán Durán.
Me duele todo...
Cada pedacito de mi humanidad...
Cada rincón del alma...
Me duelen hasta los zapatos...
Las sillas vacías...

Me dueles... Tú.
Me duele el segundo en que reconocí tu ausencia en mi rostro.

Me duelen estas ganas de tenerte...
De verte, así sea entre sueños,
entre sombras,
como un reflejo en el agua saladita de mis ojos.

Duele el cuerpo... Y las uñas de los pies.
Respirar tu recuerdo en mis bufandas...
Encontrarme con tus manos metidas en mis bolsillos...
Imaginarte parado en las esquinas, dibujado en cada rostro que veo...
Ver las cortinas cerradas...

Duele porque te amaba.
Duele, porque cuando te enamoras... Y sueñas,
y haces planes,
y crees...
Al final, hay una parte de uno mismo que se marcha con el olvido.

Entonces... Quedas incompleto para siempre.
Con las ganas reprimidas,
con la piel huérfana de vida...

Y no sé por qué...
¿Quién dijo que debíamos construírnos refugios
del mundo en ojos ajenos?
¿Por qué?

Duele querer cantar de nuevo,
escuchar mi eco en el ire frío...
Un eco solitario y nublado...
¡Cómo extraño que toques tu guitarra para mí!
Que te rías cuando vaya caminando a tu lado,
y de pronto tropiece por ir distraída con tu mirada...

Creo que tanta melancolía
no nos hará encontrarnos...
Tantos espacios vacíos que se han formado, necesitan,
tal vez,
seguir así...
Tan llenos de nada... Aunque duela... Todo... Y, a la vez, nada.

20091028

No Te Desnudes de Mí...





No te desnudes de mí.
No te desnudes de mis ojos.
No te desnudes los labios de mis besos...

No te desnudes tan sólo para provocarme...



Más bien, vísteme con tu aroma de sudor y café...
Y déjame a mí vestirte con palabras y una guitarra.

Deja que mis manos sean como seda sobre tu vientre.
Deja que te cubran mis deseos de verte alegre...
Mis deseos de ti... De tus dedos entre los míos.

Ya no sé cantar... Lo olvidé hace poco...
Pero ahora intento ser aire para soplar en tu oído.
que me escuchas, pero no reconoces quién está ahí... a tu lado.

Mis manos, olvidaron también cómo viajar a través de la distancia,
ya no quieren terminar aferrándose nada más a recuerdos de tí...
Porque te necesitan de carne y hueso, real... Dulce.

No más olvidos a medias.
No más botellas de vino abiertas y derramadas...
Tampoco quiero apariencias, no me hagas creer que estás... Cuando ya te has ido.

Por eso... No me desnudes tu alma...
Justo así, ahora... Si ya sabemos que la has vendido.

No te desnudes de sueños...

Sé otra...
U otro...
Y de otro... De Otros...
De todos...

Pero no seas nunca... Una que no quieras ser.

20090710

El Corazón del Sol: Entre Luces

"(...) Aún podemos ser Libres dentro de una Canción..."Lo dijo alguien más...




Tengo el sol...
Tengo el cielo en mis manos...

Atrapo el azul entre mis dedos,
y me hago grande a través del cristal de una ventana...

Tengo el fuego,
tengo el corazón del sol...
Se me desangra en las manos,
se me derrite de impaciencia,
susurra en mi piel...
Habla de una Ausencia...

Me levanto del suelo,
capturo su imagen con una mirada...
Y me llega el recuerdo de una sombra...
Hay un vacío, una brisa fría,
un manto obscuro,
sin sentido...

Las almas han sido tomadas por las flores...
Y tan sólo nos resta esperar,
aunque hay una duda, un dolor,
un sabor azul que quedó después del adiós...

Ahora algo habita el cielo,
y aquel corazón amargado, sabe que no es él...
Sabe que fue agarrado por sorpresa,
que nadie más lo vio caer...

Ni siquiera yo...
Pero lo recibo, lo consuelo,
trato de encenderlo de nuevo...

Busco un fósforo...

Pero nada...

No encuentro ni uno...

Olvidé que hace tiempo...

Ya no fumo...

Ya no guardo esperanzas debajo de las sábanas...
Ni reciclo la basura en mi cabeza...
Y esta vez, nada más por esta vez...
Ya no podré hacer que amanezca... Así que, por favor no me culpes...




Ya no fumo...

20090701

Nube...



"(...) Los fugitivos del deber, no encuentran taxi libre para el cielo..."
Canción de las Noches Perdidas, JOAQUÍN SABINA


¡Qué inmóvil está esa nube!...
Pesadita... Cargadita de recuerditos...
Tan llenita de soledades...

¡Mírala!... Ahora se mueve, un poquitín, otro poquitín... ¡Y ya está!
La nube... La nube se deja y se aleja en el aire...
Isla flotante de algodón y papel de seda...
Parece un corazón... Parece algo, algo parece... Y ya ves, hombre, después de todo sí es mujer...





Una de esas mujeres que son, pero no parecen...
Una de esas mujeres que se trasforman según sea día, noche o madrugada...

Pobres de los que parecieron y nunca fueron...
De los que intentaron ser, pero se quedaron tan solo en un mediocre parecido...





Y de aquellos que se parecieron nada más a quienes más odiaron... De esos que fueron grandes, pero se vieron siempre tan cobardes...
Ah, y esos que nada más desearon ser recuerdo, pero ni siquiera llegaron a parecerse al pasado...

Pobres, pobres, pobrecitos esos que no pueden ni ser, ni parecerse...


Y yo, pues, terminé por descubrir un día,
que la lluvia acercaba la gente a las ventanas...
Y que detrás de la lluvia, siempre venía ella...
La sin-forma, la que se fugaba con el viento...





Nube...


20090601

Después de Lanzarse...


"(...) Pero, el Silencio es la más elocuente forma de mentir..."
Fragmento de: Tu Silencio, Bebé.





Ella no estaba segura de empezar a escribir de nuevo, tenía ganas de todo y nada... Tal vez, lo que menos deseaba era escribir... Describir... Desmenuzar palabras tartamudas... No, no quería. Pero el sueño y sus fantasías se negaban a inundarle los ojos, el frío habitaba en el aire y en su piel, y unas lágrimas sin sentido se apoderaban de su paz... Silencio, sí, como siempre, cada noche a solas era como estar sentada sobre la tumba del sonido y la alegría...

Estaba condenada, perdida entre las sábanas, odiaba tener que dormir mientras en algún lugar lejano, otra gente debería estar disfrutando del vino y los placeres de andar recorriendo calles a oscuras... No, no se atrevía.

Es preferible soñar -pensaba-... Claro que, la verdad es que no puedo soñar, no puedo ya... No me quejo, lo extraño a veces... Pero si no se puede, no se puede -concluyó-.

¿Cómo entregarse de nuevo?... La solución era lanzarse, inclusive perder, equivocarse varias veces, una y otra vez, tal y como lo había hecho antes... Tenía que caerse y quedarse tirada en suelo un rato, quedarse teniendo conciencia de estar sola y caída, quizás prolongando el dolor, sufrirlo todo lo necesario y luego terminarlo...

Necesitaba razones para llorarse, para lamentarse el hecho de haber errado... Pero ella ya no se embarraba más las manos... Ahora andaba por la vida analizándolo todo antes de actuar... Cosa en la que jamás pensó cuando en el pasado se equivocaba todo el tiempo... En fin, la gente cambia, cambia... Dicen que algunas personas "crecen"... Otras "maduran" y se hacen llamar "adultos responsables"... Unos pocos se creen "sabios"... Y ella, tan sólo había crecido.

¿Cómo se crece?... Nadie te hace "grande" ni "pequeño"... ¡Nadie!... Ella dice que fue una especie de proceso mental-creativo, imaginó que había crecido, y creció. Opino que fue valiente. Yo no pierdo el tiempo imaginando esas cosas... De hecho, no sé cómo se imagina que uno creció... Nunca he visto a un "grande"... Pero ella dice que no hace falta, que sólo necesito creer, pensar que lo soy... No sé exactamente qué es lo que debo imaginar, pero imagino, ella lo pide... Yo intento, me esfuerzo... Y aún nada... No crezco...

Sólo sé algo... Las dos tenemos miedo. Estamos cansadas, pero nada, ella allá y yo aquí, ambas tan lejanas y a la vez... Viviendo bajo la misma piel... Usando el mismo vestido gris con zapatos negros... Llorando las mismas lágrimas sin sentido... Compartiendo este colchón lleno de la amarga sangre que derramaron los sueños que asesinamos juntas... Soportando la lluvia y a esta maldita brisa, esa que tan descaradamente se atreve a levantar el velo de la cortina para tocarnos y erizarnos la piel...

- Cierra la ventana, por favor, levántate y ciérrala -dice ella-...

- Házlo tú.

- ¡Tonta!... ¡Te cuesta tanto despertar!... Y crecer... Ser tú misma -se lamenta-.

- ¡No quiero crecer!... Me niego.

- Algún día entenderás que es lo mejor... Los que no crecen... Terminan siendo olvidados por el mundo y mueren -susurra ella-.

- Yo sigo viva, y ya ves... No crezco. No puedo...

- Eso crees, pero en el fondo sabes que simplemente no quieres... Aún -afirma ella-.

"En su silencio habita el mío"... En su mirada vacía se piede toda mi fuerza, en su abrazo tardío se funden mis esperanzas de hacerla volver... ¡No, no!... Ella no quiere entender... Y yo nada más espero, me devora la angustia... Me paso las horas evitando que sus palabras de mujer grande me envejezcan el alma y me congelen las ganas...

Ella y Yo... La y Las... Su, de ella... Sus, de ella... Esa... Esas... Nosotras...

No, no somos dos, eso ni lo pienses... Sólo somos una queriendo ser otras. El deseo arde, la necesidad de ver qué hay más allá, eso es algo que impulsa y llama, pero... Ella, la grande, la que sí creció... Sí, ella lo ignora.

Sin embargo, los corazones aún palpitan, siempre palpitan, siempre... Porque hay vida y voluntad de ser... Entonces lo ven, el abismo sigue inmóvil, está ahí y todavía se enfrenta a sus miradas... Sus de nuestra, de nuestra mirada, la que compartimos, la que fijamos siempre al mismo punto... La soledad también quiere saltar... Y ya somos tres.


20090517

La Extinción De Las Últimas Almas Bellas: Hasta Siempre Benedetti

"Su muerte, es menos muerte que la de otros hombres.
Él es de esa clase de tipos que nunca mueren.
Puede ser recordado y visto a toda hora... Hasta siempre."

Mamá.

Creo que la muerte es uno de esos misterios, que al igual que el amor, jamás podré descifrar, o por lo menos, no aún. Por ahora, la vida se me sigue presentando como una hermosa aventura llena de posibilidades, como un exitante viaje que logra interesarme y enredarme un poco más que el descubrimiento de una vida supraterrena, allá en el "otro mundo", descansando en paz. Yo todavía no quiero paz, no "ese" tipo de paz. Pensándolo bien, ningún tipo de paz como tal. Me gusta el conflicto, el devenir, la lucha de contrarios, las fuerzas en lucha... "Me gustan los problemas, no existe otra explicación"...

Y tal vez, estas ganas mías de aferrarme aún a la vida, sean por aquello que llaman "asuntos pendientes", porque sigo enamorada del amor, porque simplemente me gusta estar viva, me acostumbré a vivir, nací viviendo, nadie me preguntó, pero bueno, aquí estoy, qué más da, si estuviera muerta, ni siquiera me molestaría en preguntármelo, ni en responder... Somos los vivos a quienes nos gusta complicar la cosa.

Sí, esa cosa que llamamos vida, que muchos pierden, que otros desperdician... Pero bueno, no soy alguien para juzgar quien la desperdicia o no. No soy dios (todavía), no sé cómo sería yo si fuera un dios, cualquier tipo de dios... No lo sé. Sólo sé que no habría descuidado tanto mi creación... Sé que definitivamente no habría creado unas almas más bellas que otras. No es justo que las unas tengan que ser perseguidas siempre por esas otras... Yo haría que verdaderamente todas mis almas fueran complementos entre sí, pero que igualmente pudiesen vivir separadas, sin necesitarse para seguir existiendo... Solas o acompañadas. Pero, sí, ya lo sé... ¡¡Shhh!!... ¿Demasiado perfecto, no?

Entonces, creo que lo mejor sería que las almas que no fueran bellas, por lo menos sí fueran poetas, pero permitiría que las bellas aprendieran poesía también... Ahh, y eso sí, en esto soy irreductible... Todas las almas bellas o no, deberían saber volar... Por esta cuestión de que no permitiría eso de que el cuerpo sea una cárcel... Al alma que le diera la gana de volar, jamás se vería obligada a quedarse anclada al suelo... A todas les daría alas...

Sin embargo, seamos realistas y dejemos de soñar en lo imposible... Así muchos lo quieran, incluyéndome, jamás seré dios... Y este mundo estará lleno de mierda por los siglos de los siglos, amén. Estamos resignados a no ver la luz, a estar siempre detrás del maldito dinero, a terminar nuestras vidas llenos de nada... A que muera la poesía... Pero en medio de todo, nos consolamos sabiendo que miles de niños mueren de hambre en algún país pobre, tercermundista y en guerra; mientras nosotros, muy inocentes y gorditos, acabamos de comer y estamos calientitos viendo la televisión, entre las cobijas, bajo un techo firme... ¡¡Pobres de los que se están muriendo!!... Sí, pobres, pobres esos que se están muriendo, pero bueno, por lo menos tienen su conciencia. Son más pobres aún los que ya murieron y no se han dado cuenta, esos que siguen yendo a trabajar, pagan impuestos y creen que son felices... ¡¡Autómatas!!...

Esta maldita tortura sería todavía más terrible si no quedáramos los soñadores, aunque soñemos pendejadas, por lo menos nos atrevemos... Y bueno, como siempre, porque dios lo quiso así, hoy se fue uno de los nuestros... Un escritor, un creador de mundos nuevos, diferentes, donde la gente sí puede cambiar su historia, donde el amor es lo más sublime, y noble... Mundos donde la belleza no se vende como puta barata por dos centavos... Donde los amantes no le temen a la locura, a la pasión, al deseo, a desnudarse el espíritu... Como ha dicho mi madre, Benedetti... Eres uno de esos tipos que no se me va a morir nunca en el recuerdo, los pocos que sabemos de tí nos consolaremos en tus versos... Ciertamente, una de las almas más bellas que he conocido. A través de tus palabras pude descubrirme, redescubrirme, inventarme, reinventarme, conocerme, renococerme y hasta desconocerme al mismo tiempo...

Termino estas palabras, que del corazón me nacen, con uno de tus poemas... Fue lo primero que leí después de enterarme de lo tu partida... Un buen amigo me dio estos versos tuyos, y al leer cada frase, las lágimas brotaron de mis ojos, era como si anticiparas esta despedida tan definitiva, como si lo supieras de hace tiempo, y sí, todos lo sabemos, pero lo ignoramos... ¡¡Qué melancolía tan insoportable!!... ¡¿88 años, tenías que irte ya, cierto?! Ojalá pudiera yo morir como tú, siendo más vieja y sincera, más verdadera, ojalá mi alma aprendiera a no temerle a sus alas y pudiera volar... Volar para encontrar en el aire esa inspiración que tú hallaste... ¡¡Qué noche tan llena se suspiros!!...


Chau Número Tres.

Mario Benedetti

Te dejo con tu vida,

tu trabajo,

tu gente,
con tus puestas de sol
y tus amaneceres...
Sembrando tu confianza,

te dejo junto al mundo,

derrotando imposibles,

segura sin seguro...

Te dejo frente al mar,

descifrándote sola,

sin mi pregunta a ciegas,

sin mi respuesta rota...

Te dejo sin mis dudas:

pobres y malheridas,

sin mis inmadureces,

sin mi veteranía...

Pero tampoco creas

a pie juntillas todo,

no creas, nunca creas

este falso abandono...

Estaré donde

menos lo esperes,

por ejemplo,

en un árbol añoso

de oscuros cabeceos...

Estaré en un lejano

horizonte sin horas...

En la huella del tacto,

en tu sombra y mi sombra...

Estaré repartido

en cuatro o cinco pibes,

de esos que vos mirás

y enseguida te siguen...

Y ojalá pueda estar de tu sueño,

en la red, esperando

tus ojos y mirándote...




20090511

"La Medida del Amor"





-Siempre quise saber si era capaz de amar como amas tú– dijo el discípulo hindú a su maestro.

-No existe nada más allá del amor –respondió el maestro-. Es lo que hace girar al mundo y mantiene las estrellas suspendidas en el cielo.

-Lo sé. Pero, ¿cómo puedo saber si mi amor es lo bastante grande?

-Procura saber si te entregas, o si por el contrario, huyes de tus emociones. Pero no te hagas preguntas como ésa, pues el amor no es grande ni pequeño. No se puede medir un sentimiento como se mide una calle: si haces eso, sólo percibirás su reflejo, como el de la luna en un lago, pero no estarás recorriendo su camino.

Paulo Coelho, Warrior Of The Light.

Ed. 197


20090428

Una Nube Silenciada...


"(...)Un poeta sin palabras,
cuyas páginas se han agotado..."

JKRincón.


" (...) Y serán de nubes nuestras murallas...
Mírame a los ojos:

Yo te sentencio a volar conmigo por el silencio,

a escapar del yugo de la memoria..."

Alberto Plaza, Sentencia.



"Es verdad que la razón no acompaña lo que siento...

Y es verdad que el corazón deja turbio al pensamiento:

Se desgarra y cae a golpes al pantano del silencio...

Y me enredo con tu ausencia... Y me quedo en tu palabra..."

Alberto Plaza, De Tu Ausencia.






Olvidé cómo contar mis cuentos, y no es que ya no ame, o que no sepa cómo amar... Sigo amando, sin amor moriría instantáneamente, pero esta noche simplemente paré de amar a un ser humano, ahora tengo uno más para mi lista de promesas a olvidar, ahora amaré al viento, al mar, a mi propia piel...


Sí, así es, siempre pasa que un día te enamoras de un hombre que te jura el cielo y cada estrella que ves, pero que a vuelta de hoja, no te llena sino de lluvia los ojos... Hoy me estoy rindiendo porque jamás aprenderé a sobrellevar las dosis de dolor y amargura que implicó para mi alma amarlo... Mejor me enamoro de las flores... Mejor me pierdo en mi silencio, mi cálido silencio de oscura madrugada...


En mi mundo de dioses y perfección eterna, tal vez el amor sería puro placer y deleite... Ahora veo que la realidad es otra, pero por mucho tiempo llegué a pensar que de la mano de un mortal sí podría entrar en ese mundo intangible... Sin embargo, finalmente terminé descubriendo que la tierra y la carne siempre llaman y envuelven... Que los mortales no saben amar más allá de las leyes que imponen la maldita rutina y la realidad... Por eso siento que mi alma fue violada por un ser que no me amó, simplemente, porque a causa de su naturaleza... Jamás podrá saber qué es el amor...

Y me equivoqué también pensando, analizando, calculando... Pero con el amor no valen los números ni las ecuaciones... En lugar de sentir cada momento, cada instante, me dediqué confundirme y a perder lo poco de belleza que habitaba en mi inocencia... Entonces, el resultado cuando el amor se piensa y se analiza crudamente con la cabeza, es que deja de ser amor... Se convierte en lodo, mentira, olvido... Basura...


Hoy soy como una nube silenciada por su propia neblina,

una nube que se ahoga en sus tormentas,
que le teme a andar por ahí sola en las esquinas del cielo...

Soy como una huella en la arena que le ruega al mar y a sus olas
que la arranquen de la tierra,

soy una huella que se avergüenza de su forma...


Soy una estúpida que olvidó hacer estupideces,

una estúpida que piensa en las consecuencias de sus actos,

que reflexiona...


Soy música que no quiere ser escuchada,

música para piedras y el vacío...

Soy una pintura sin colores,

una pintura abstracta que da explicaciones...


Soy absurda en medio mi cordura,
soy absurda justo cuando alguien me pedía un consejo...

Soy tierna con los muertos,

soy tierna con los que se fueron...

Soy vino, vino azul... De ese que sabe amargo...


Más bien... Ya no soy yo...

No soy la que era, la que quise ser siempre...

Ya no soy la que era antes de él...

Ya no soy la ella que él amó,

la ella que él amaría...


-¡Pero qué nube tan ridícula!- muchos dirán... Y tal vez tengan razón, o no... Sé que pude viajar, pude ser agua y río, pude también ser trueno, pude haber evaporado mi presencia y escapar... Pude hacerlo, debí hacerlo... Pero las nubes, nosotras y nuestra maldita levedad, nuestra insoportable levedad, somos incapaces de dejar la tierra que hemos fertilizado, una vez mojamos el suelo, le amamos, nos aferramos al polvo, a las rocas, a las plantas que lo componen... Una nube siempre se enamora de la tierra, se entrega, no la abandona sino hasta después de haberla cubierto por completo, hasta que la hace fecunda y le siembra peces y sirenas...

-¡Pero qué mujer tan ciega!... ¿Acaso no sabía que el amor no tenía sentido?-... Pues no, no lo sabía, buscaba ese sentido, perseguía la razón, la verdad, anhelaba encontrarle una dirección a tanto sentimiento... Pero nunca hubo verdades detrás de las miradas, la única verdad es que no había motivos... Qué más bien, en lugar de casualidades, hubo errores en el universo paralelo en el que ella vivía...



Inexplicables...

Imperdonables...


Insoportables...


Irracionales...


Ilógicas...


Insanas...


Intactas...


Ilusiones...


Imágenes...


Intangibles...


Inconclusas...


Irracionales...


Intocables...


Invariables...


Inundadas...


Inolvidables...





20090424

Una Revolución Del Recuerdo



-El amor no se hizo grande
sólo porque sí...-



Te escribo esta carta porque de los besos robados no se habla a viva voz, ellos solo mantienen su belleza en tanto permanezcan escondidos en el alma, ellos solo habitan en los rincones del recuerdo, pero jamás en los instantes fugaces del presente... La luz del sol siempre los marchita, los pudre por dentro y los hace desaparecer...

Por eso escribo, voy y uno letras con mi pluma y esta tinta roja como sangre, desparramo sobre esta hoja blanca mis pensamientos y me creo la dueña de algo...
Hago el ayer más tangible con palabras...

No espero nada... Tan solo que leas... Que tu mente reviva mi voz y mi beso robado...
Ése por el cual olvidé pedir disculpas, ése que mis labios aún saborean...
Ése que no recordarás en voz alta para que no muera...

Entonces, me mirarás de nuevo algún día, como examinando todo lo que pienso,
me tomarás las manos y dirás:
"Todo está bien..."

Y yo no que entiendo nada...
Tú sabes que yo nunca entiendo nada, que no me importa nunca saber nada...
Tú sabes que yo tan sólo espero, a veces tú has esperado conmigo...
A veces tú me has esperado a mí, has esperado a que yo decida, me has esperado en mis silencios, inclusive me has acompañado cuando te digo que quiero estar sola,
pero por dentro solo quiero estar contigo...




20090412

Reafirmación De La Soledad







Te recuerdo, te envío mis mejores deseos, y lloro... Lloro de nuevo recordando, reconstruyendo la última imagen de tus labios que me dejó el pasado...

Entonces, concluyo de nuevo que te necesito,
que te extraño, que nada soy sin ti...
Te veo en mi mente,
te huelo,
me muerdo los labios,
recorro mi piel con mis propias manos, y te deseo...

Me desvanezco...
Me hago invisible...
Me recubro de niebla...
Me refugio en la nostalgia, en el sueño, en lo irreal,
me escondo tras lo ilusorio, en lo banal,
en todo aquello que no tiene nombre...

Aparto el olvido con mis ganas de verte, que por supuesto son más grandes y profundas que el vacío, e imagino contigo un final distinto... Un final más romántico, menos miserable, menos ridículo... Un "happy ending"... Nuestro propio cuento de hadas blancas...

... ¡Qué terrible es toda esta ausencia!...

Hace tanto ya que te tuve en mi piel, entre mis venas, dentro de mí, llenando mis espacios vacíos, recorriendo mis palabras, justo antes de que las pronunciase... Pero ahora, tan solo me consuela el saber de ti a través mi memoria, saber de ti, nada más saber...

Saber...
Mmmm...
Sabor, yo sé... Lo sé...
Sasón, tu sasón... Tu piel, tu sudor...
Son, sonero, poeta cubano... Cuba... Coba...
Somos, nada... Nada somos... Nada... Es... Ella... Fue...
Fuimos, pero ya no más, no más...
Sabremos, solo sabremos al final...

... He esperado tanto, lo confieso, por saber algo nuevo, saber, no lo de siempre, no lo mismo que ya sé: eso de que sigues vivo y que la soledad no te mata... No quiero saber que no me quieres ver, que no me quieres ya, que eres feliz sin mí, que eres feliz sin verme, sin tenerme, que como sea, eres y serás siempre más feliz, que yo en tu ausencia... Sé
que no me necesitaste nunca, que no me necesitas más... Desería saber algo nuevo... Eso, todo eso, ya lo sabía... Lo supe desde que te vi...

Tú... Tú deberías venir a verme de vez en vez, deberías visitarme algún día, yo no te diré nada, ni siquiera preguntaré por dónde has estado... Lo prometo... Lo juro por ti, por nosotros, por este deseo, por estas ganas, por esta ausencia de tu cariño, de tus caricias... Sabes bien que me conviene no preguntar nada, quedarme en silencio y aceptar resiganda tu presencia carente de excusas...

Así, así te quiero, simple... Tan simple como una lágrima que se pierde en un mejilla mojada por gotas de lluvia... Sí, simplemente tú, sin recovecos, sin apariencias... Así... Así te he esperdado desde que te fuiste...

Ojalá leyeras todo esto...
Ojalá me respondieras...
Ojalá con un silencio...

Ojalá, al menos con un beso en la mejilla, en la mano...
Ojalá me rozaras un poco la piel...

Ojalá respiraramos el mismo aire...


Debo decirlo ya... Tengo que confesarlo... Fuiste tan... Pero taaan perfecto, que la imperfección tuvo celos y te alejó de mí... Fuiste tan diáfano... Tan sincero... Tan transparente, que mi cuerpo, tratando de parecerse a ti, casi desaparece en la claridad de tu pasión...

Fuiste mi maestro en muchas artes, pero sobre todo, amé la música que me enseñaste, amé todos tus acordes, tus falsetes, tus notas graves y agudas, amé tus versos solitarios... Me enamoré también de tu guitarra, de tus dedos, de tus manos que la tocaban, de tu voz que la acompañaba... De ti...

Sí, de ti... Me enamoré de ti...
Y lo sabes... Sabías también que no resistiría,
que sería una más, como las otras...
Por eso me dejaste caer,
porque al igual que las demás, yo no te importaba,
solo importaste tú...
Siempre tú...
Y tu sonrisa...
Y tu placer...
Y tu piel...
Y tus deseos, la satisfacción de tu voluntad de domador...
De hombre perfecto, que todo lo sabe,
que todo lo controla, que a todas enloquece...


Y es verdad, hoy lo reconozco... Me dejaste mal, mal de la cabeza y del corazón, ya no sé si amo o si nada más deseo un cuerpo... Solo la carne me llama, ella me invita a hacer parte de esa familia de cazadores de sueños, de ilusionistas carroñeros que nada más buscan restos de corazones ingenuos...

Tú, sí, tú me enseñaste... Te lo debo, me encantaría pagarte rompiéndote el alma algún día, destrozando tus ilusiones alguna noche, ya verás como te lo devuelvo... ¡¡Pero qué va!!... Tú a mí no me deseas, no me buscas, te olvidaste de mi existencia mucho antes de haberme siquiera conocido... En fin, como siempre digo, ya no importa... "Nada importa...
Y si importa, tampoco importa"...

... Te perdono...


20090407

Une Dégradation de la Lumière et de la Couleur




NOCHE

De pie, observando fijamente la nada,
siente frío, está solo...
De repente, se detiene a detallar las presencias que inundan
esa soledad que lo persigue sin motivos...
A lo lejos, ve que se degrada una imagen,
se pierde su luz... Como se desvanece en el aire el humo perezoso
de un cigarro marchito...

Parece una mujer que camina... Que busca un sueño, o algo más... Busca amor...
Se confunden sus pasos con sombras...
Ella misma se hace sombra, porque quiere serlo
y se hace noche, porque le gusta perderse,
que la confundan con el vacío...

Él lo comprende de inmediato, lo nota,
sabe reconocer a ese tipo de mujeres que viven huyendo...
Ésas que no quieren ser rescatadas,
que nacen perdidas, hijas de nadie... Y que perdidas se quedan...

Entonces no insiste.

Igual, no tiene tiempo, ni ganas, ni tiempo... ¡Tiempo!

¡Sí!...
Eso le faltaba.

Necesitaba tiempo, además de pasión, para ganarle la batalla a
Soledad...
Porque a
Ella, en la guerra, nadie la derrota...
Soledad y Muerte siempre salen vencedoras.

-¿Quién se creería esa mujer para andar huyendo?-
pensó.
Dijo después:
-Al final la alcanzarán, como a
todos, como siempre...-






DÍA

-¿Qué de nuevo te ha traído alguna vez el sol?- preguntó ella,
-Nada- respondió él,
bajó la cabeza, escondiendo el rostro para no demostrar la ira.

Ella no trató de tocar el tema de nuevo, pues ya había logrado lo que deseaba,
cualquiera podía darse cuenta a simple vista...
Él se sentía impotente, enojado con su suerte... Estar con ella era un castigo a su ego.

-...- hubo un silencio.

Luego él habló:
-Sin lugar a dudas, desde que estoy contigo... Nada...
¡Nada nuevo me traen los días!-

Ella
, tranquilamente le da la espalda,
como con el gesto de a quien ninguna cosa importa y le dice:

-No hables como si fueras un condenado,
de morir, aún estás muy lejos... Créeme, yo sé de eso...
Por otra parte, eso que reclamas al viento, las brisas se lo llevan,
a mí, la verdad no me interesan tus quejas, antes de que estuvieras conmigo,
eras consciente de que así serían las cosas-
luego, se quedó callada.

-No tienes corazón, no tienes alma... ¡¡No eres humana...!!-
le replicó él, con rabia.

-Soy simplemente una mujer... No pidas más, el
ser o no humana,
lo dejo para que lo juzgue Dios...- y después de estas últimas palabras,
salió de la habitación saltando desde la ventana de la casa,
y al caer al suelo, sobre el pasto mojado,
le gritó a su esclavo:

-¡Prepara una buena cena!... Esta noche hay fiesta,
traeré pan caliente y una botella de vino para completar el banquete...
Ya ves, para que no te andes quejando de que siempre es lo mismo...
¡Después no digas que te traigo aburrido!-.
El esclavo, que acababa de ponerse su delantal y de tomar la escoba,
se asomó por la misma ventana que había salido su señora,
le hizo un gesto afirmativo con la cabeza, y de despedida con la mano,
mientras que la observaba desaparecer a lo lejos,
por el camino rodeado de árboles, que salía desde la casa
y se perdía por allá en las montañas...

-Sea como sea, con las brujas va a ser lo mismo eternamente,
así ésta se las venga a dar de buena ama,
uno no puede discutirles, porque siempre les queda debiendo...
¡Eso me pasa a mí por necio!... Ya me lo decía mi madre:
"no te metas
con una bruja, es mentira eso de que pagan cumpliendo deseos"-...



20090329

Un Pensamiento Inspirado por "Persona" (Intro)-Ingmar Bergman




... Su ser habitaba en el mundo de los entes abstractos, donde las luces de la razón no podían llegar a trasformarlo todo en realidad... En su mundo, tú no eras más que una palabra mal formada...

¿Acaso tiene algún sentido que te diga esto?

Ya no haces parte de ese mundo... Pero... Es de olvidos, de descuidos, de acciones carentes de intención de donde nacen las casualidades... Y de las casualidades... Las oportunidades... Por eso has venido, aún sabiendo que no eres bienvenido... Te excusas: "Lo siento... Yo tan solo... Pasaba...".

No es casualidad.

Ella sabía que vendrías... La puerta no se abrió sola... "La oportunidad"... ¿Ahora me comprendes?...

No hay lugar en su vida para nuevas almas, ni para nuevos pensamientos... Verás... Sin importar que haya pasado tanto tiempo, ella todavía esperaba este momento, esperaba volver, reiniciar los ciclos inestables y esenciales para su existencia... Pero, dile que no entrarás... Eres consciente de que tu débil voluntad no será tan constante como para seguirla siempre... Y ella vive en la ilusión de lo eterno...

Podría haberse dedicado a comprar ilusiones para no sentirse tan vacía, pero sabe que son farsantes todos aquellos que intentan vendérselas... Solo tú la convenciste una vez... Y fue nada más, porque se las vendiste sin precio... Tenían valor... Pero no precio... Y las ilusiones sin precio, se pagan con amor... Ella se enamoró... Ahora, habita en el silencio, espera para salir, pero no lo hará, lo desea, pero no abandonará el sin-sentido... Allí se llenará.

Il et Elle: Mon âme... L'âme d'elle

-Elle: Las cadenas que utilizas no servirán para atar mi alma... Escaparé creando un túnel por debajo de mi piel y por encima de tu cabeza, allí donde tus ojos no se posan y te es desconocida y ajena la certeza...

-Il: No se escapará tan fácil la belleza de entre mis manos... ¿Cómo no reconocer que se me escapa el sueño?... Te veré, te veré siempre atada junto a las fronteras y las puntas filosas de mi cajita de cristal...

-Elle: No entraré... Mi voluntad y mi alma se mezclarán en mi sangre, correrán por mis venas furiosas, habrá una violenta explosión, escaparán y se desharán en el aire... Abandonarán para siempre este cuerpo... La prisión no eres tú... Sino mi cuerpo...

-Il: Muriendo no serás libre... Huirás... Pero no serás libre...

-Elle: Tú no me haces menos, ni más libre... Tú... Solo me inspiras fingir... Mentirte, hacerte creer lo que quieres creer... En mí, ves lo que quieres y no lo que soy... Lo que es...

-Il: ¿Te irás...?

-Elle: No, aún puedo seguirte engañando... Ahora di qué prefieres... ¿Debo decir "te amo"?


20090316

Despertar Con Levedad




Aún no amanecía cuando bajó las escaleras, cautelosamente cuidaba sus pasos para no resbalar, pero no dejaba de andar con prisa, en la mano llevaba un libro de poesías de Benedetti, separando con su dedo pulgar la página 87... Murmuraba algunos versos, repetía una y otra vez ésas frases que más le gustaban, aunque a veces le parecían un poco sin sentido, al final se resumían a simples palabras de amor... ¡Como siempre! Porque todos los cantares, las historias más memorables, y los poemas más hermosos, los que le hacían temblar el alma hasta al más insensible... Siempre, siempre hablaban de amor... Y a ella le encantaba degustar el dulce de esas palabras, que al leerse, dejan los sabores indelebles de la ternura con que fueron escritas...

Estaba ya un poco cansada del clima -pensaba-, desde hacía ya unas cuantas semanas era notable que la atmósfera en la isla se estaba volviendo demasiado sofocante... Inclusive siendo de madrugada, hacía tanto calor, que había decidido empezar a desnudarse y andar libre por ahí. Quería llegar a la playa, el aire dentro de la casa ya no le bastaba, sentía como si un dios infernal se encargara de asotarla lentamente, más ella no tenía otra opción que seguir respirando ese aire caliente e intoxicante, tal vez la brisa del mar podría aliviarla... Mientras sus formas libres y expresivas continuaban el camino hacia una puerta del patio trasero de su casa, la cual daba a la playa, y andaba como un fantasma vagabundo; parecía que su piel empezaba a confundirse con las sombras de los objetos, pero ella no era una sombra común... Era una sombra que estaba perdiendo su peso, que se arrancaba pedazos, que arrojaba con ira la ropa que trataba de ocultarle la belleza... Prenda por prenda, se formó tras ella un caminito que la seguía desde las escaleras -¡Qué desorden!-, pero no le importaba mucho, pues no había nadie que le dijera algo o que se molestara por ello, a fin de cuentas ése era su santuario.

Abrió totalmente la puerta, quería respirar aire fresco, quería que la luz de la luna le ayudara a iluminar sus ojos, quería leer poemas junto a ella y decirle que estaba dispuesta a ser su amante, porque sabía que la Luna, al igual que ella, se sentía sola en las noches... -Tan bella y tan sola!- suspiraba con la mirada suspendida en la nada, y recordaba las frases estúpidas, que ni siquiera podrían considerarse halagos, esas que escuchaba casi a diario de muchos hombres, decían cosas como..."Siendo tan joven y bonita deberías tener un novio, no es bueno que andes tan solitaria"... ¿Pero qué clase de idiota se atrevería a decirle a una mujer que por el hecho de ser bonita no debe estar sola?... ¿Es acaso la belleza un impedimento para respirar el mismo aire que una fea (¿las feas si debían estar solas?)?... ¿Sería un defecto ser linda, significaba tal vez, ser menos capaz de enfrentar la vida, y por eso era necesario que un hombre la defendiera (¿de qué o de quién?) y le dijera qué hacer para no equivocarse?... Una lluvia de pensamientos la invadía, preguntas que quería y no quería responder, el ambiente le provocaba mucha nostalgia...

De pronto, se empezó a reír de todas esas ideas que solamente se le ocurrían a ella, mientras pensaba con amargura que posiblemente muchas personas tenían razón con respecto a las cosas que opinaban sobre ella y su vida. A pesar de considerarse mucho más inteligente que la mayoría de mujeres chismosas y de hombres vacíos que había conocido, era consciente de que le hacía falta algo, sabía que no había tomado muy buenas decisiones en el pasado y cargaba con muchas culpas, por un momento llegó a creer que la compañía de alguien que la amara podría hacerla olvidar tantas preocupaciones... Pero estaba sola, bella, desnuda... Y sola... Muy sola... Sin nadie que se aprovechara de tanta maravilla de su ser, quería compartirlo todo, pero nada más tenía a la Luna...

El patio de su jardín era infinito, especial, era inmenso porque el mar habitaba en él, o al contrario, su jardín lo hacía en el mar... Tenía toda una playa de arenas blancas para deleitarse con el amanecer, que aún ni se asomaba, pero que pronto llegaría y ella estaría esperando con ansia. Se acostó boca arriba sobre el suelo y posó sus ojos directamente en el cielo sin moverse, no quería quedarse dormida, pero la sensación era extraña, pues no era su cuerpo el que estaba cansado, en realidad sabía que era su alma, y ello le impedía ser dueña de su voluntad, no pensaba en nadie, se dejaba acariciar por el viento... Quería soñar, pero quería ser capaz de hacerlo despierta, con los ojos bien abiertos, como lo hacía antes, sin tener que esconderse de la luz, como cuando su imaginación y su mente estaban conectadas con su corazón... El sonido de las olas a los lejos la envolvía, pero no se dejaba seducir totalmente, sentía el contacto áspero de los diminutos granitos de arena con su piel desnuda, y para no olvidar que aún estaba en la tierra, se dejaba rasguñar un poco por ellos... ¿Dónde estaría en realidad su mente?... Ni siquiera ella lo sabía, pero muy seguramente tendría que ser un lugar lleno de luz, donde nadie podría llegar a alcanzarla, tocarla ni dañarla...

-¡Ámame madre Luna!... Juro por la sangre que corre por mis venas amarte a ti, por más que duela, quiero sentir lo que siente una estrella, saber cómo es brillar a tu lado en medio de la oscuridad, porque hace mucho que ya no brillo...- Su voz empezó a cantar notas dulces que se confundían con la canción del mar, el llanto vino y ella no entendía por qué razón no podía detenerlo... Y era porque debía limpiarse por dentro, comprender que la luz no tenía que entrar en ella, pues desde hacía mucho tiempo habitaba olvidada en su alma... Solo cuando fuese capaz de recordarlo brillaría de nuevo, amaría otra vez, encontraría su paz...

Ya empezaba a amaner, entonces se calmó un poco, apoyó las manos en el suelo y antes de hacer fuerza para levantarse, dio una última y profunda mirada a la Luna, que se estaba desvaneciendo casi por completo en la luz del Sol, luego descubrió que a su lado estaba el libro de poesía tirado, se alegró al verlo, porque creía haberlo dejado atrás en medio de su ritual de desnudez, pero no, ahí estaba y se veía casi tan abandonado como ella se sentía, así que, lo levantó y acercándolo a su rostro abierto en la página 87, utilizó uno de sus bordes para secar sus lágrimas, al tiempo que le agradecía por haber pasado la noche junto a ella… Lo acercó más y con sus manos lo abrazó contra su pecho, luego empezó a caminar a través de la playa parándose en la orillita del agua saladita y fría, disfrutaba andar liviana sintiendo que el universo palpitaba en ella, la brisa soplaba fuertemente y le producía un placer inmenso abrir los brazos y dejarse acariciar el cuerpo… Cerró por última vez los ojos, y se puso de frente al mar, metió los pies, y empezó a caminar hacia adentro, caminó hasta que el agua le llegó a las rodillas, abrió de nuevo el libro en página 87 y le leyó a la nada:


“Seguir en pie quiere decir coraje...
O no tener donde caerse muerto...”
(Mario Benedetti)