20111122

Por Debajo De Cuerda, Un Manifiesto Comunista (es decir, Una Carta De Amor)

Quisiera vivirme en otra vida,
en otras vidas,
como en las vidas de los gatos,
de las sillas,
de las sombras,
de tus manos,
tus labios,
de un orgasmo.

Quisiera no tener que morirme
viviendo en esta vida,
de a medias,
sin ganas,
sin revolución,
ni brillo.
Esa puta noche,
por fin,
se iba a largar...
No quería que le contaran más
historias sobre cómo "no nacería",
ni vería la luz de nuevos soles,
ni besaría,
ni amaría,
ni sentiría nunca un orgasmo
junto a la piel de otro ser humano sobre ella.

No quería escuchar más historias
sobre cómo moriría su muerte,
por años, años y años, siglos...
Millones de olvidos luz.

Quería estar segura de poder hacer algo,
escapar,
caerse, 
herirse,
sanar...
Buscaría a alguien, 
alguien antes de que ya fuera demasiado tarde.

Alguien...
Y enamorarse,
y dibujar sus ojos,
y reflejarse en su mirada,
y decir "te amo"...
Y soñar su cuerpo,
sus manos,
la puntita de su nariz
y su boca... Morder sus labios...
Buscar su cama 
y su cielo,
su olor,
su cuarto,
y su ventana siempre abierta para que ella entrara...

Por fin, 
sí... ¡Por fin!
Algo, 
alguien, 
para ella... Ella.
Por ella.

Quería rebelarse y sentirse viva,
sensual,
sexual,
feroz,
dulce,
violenta...
Misteriosamente, amada y azul.

Quería nacer,
ella sí quería "nacer",
nacer de nuevo,
reinventada,
de carne y hueso,
y barro y nueces... 

Quería nacer de los labios de un poeta
de palabras grises y páginas en blanco...
Un poeta que la supiera contar,
bailar,
dormir, 
besar,
cocinar,
reír,
lavar, planchar... Y enamorar.

Tenía ganas de que alguien más soñara con su risa...
De que alguien más, 
aparte de su gato,
la observara desnuda y real... 
Rota 
y defectuosa... Simplemente ella en su "simismidad".

Quería comprar una guitarra y aprender a tocarla sobre su vientre
-el de su poeta-.

Quería verlo reír,
coger,
estornudar,
cagar, 
distraerse,
dormir,
ordenar sus libros, su escritorio y sus recuerdos...
Verlo jugar con su pelo, con la comida, con el gato... 
Memorizarlo.
Y llorar junto a él, 
por sus causas,
sus miedos, sus odios... Todo.

Quería retratarlo,
su rostro,
su espalda,
sus pies,
sus uñas descuidadas... 

Mejor aún,
iba a pintarlo,
a pintarle todo el cuerpo,
a teñirlo con sus lágrimas,
con su propio sudor,
con su sangre,
su saliva,
su sexo,
su amor... Sus tripas.

Y no había nada peor que extrañarlo
sin haberlo conocido... 
Pero desde entonces, anheló 
que él también estuviera roto y muerto,
esquivo de su propia vida sin sentido antes de ella,
fugitivo de su muerte premeditada por otros...
Porque ella quería decirle que entonces podían
-si él quería-
"nacer juntos",
sin miedo, 
de nuevo, más valientes...
Mil y siete millones de veces más,
hasta sentirse puros.

Quería, 
ella quería,
lo quería,
simple,
lleno,
vacío... A él.

20111120

Sonámbula: No-Adivina


"¿Tienes planes para el resto de tu vida? Te invito a escuchar música conmigo."

Quedarme era muy simple 
-lo difícil fue marcharse-.

Que me quedara era tan fácil 
como que me lo pidieras.

Odio cuando actúan como si me conocieran...
Como si lo supieran todo,
como si no hubiera otras maneras en las que pudiera derramarse una copa de vino.
Yo soy la copa rota.

Quedarme habría sido fácil 
si me lo hubieras pedido.

No me gusta que me espíen
y que coleccionen mis suspiros...
Me encarcelan el alma.

No me habría ido,
a menos que me hubieras dicho que me quedara.

Si remotamente,
existieran laberintos que 
no se enredaran en las mismas partes.

No me quedé, 
porque no me lo pediste.

Nacerían luego,
de todos lados,
nuevos caminos abiertos.

No me pediste que me quedara,
y no lo hice.

Cualquier cosa no tenía sentido...
Cualquier cosa no existiría, 
hasta que alguna fue especial, y existió.

Sólo tenías que pedirme que me quedara,
para que lo hiciera.

Para que sea siempre posible 
que lo que se destruya,
renazca.

Si querías que me quedara,
debiste habérmelo pedido.

Si no te miente la sangre,
la realidad te hace más fuerte.

Iba a quedarme
si me lo pedías.

No trates de ocultar
que existe,
más allá del frío,
un corazón que todavía late.

Me quería quedar, 
pero nunca me pediste que lo hiciera.

No te dejes ganar tu silencio,
eres tu dueño.
No te dejes ganar la fuerza,
resistencia.

Si tan sólo hubieras sabido
que yo también estaba sola
-a veces, me pregunto que pasaría 
si supieras tantas cosas que ni te imaginas-.

Si nada más te hubiera contado 
que estoy sola...

Sí, 
porque
yo también 
estoy sola,
pero nunca te lo dije...

Y ahora soy tan sólo
un pedacito de mujer-mujer...
No una mujer-heroína,
mujer-alada,
mujer-adivina,
mujer-verdad... No.

Soy este pedacito de nada,
que no supo decir nunca nada apropiadamente
-que no supo cómo hacer para quedarse... para no dejarse sacar de un corazón-.

No te supe,
no me leíste,
no nos predijimos las ansias.
No-adivinos...
Hasta ahí nos llegó lo de valientes.


20111118

Tonight: Sin café, por favor


"Si sigo llevándome así de bien 
con tu ausencia, 
podrás quedarte allá. 
Donde no te tengo."
A veces el amor tiene sus problemas para hacerse entender.
Por eso hay que ayudarle
-eso creen algunos-.
Entonces prenden velas,
llenan copas de vino
y apagan las luces.

Otros se intercambian poemas,
se piden versos de canciones entre sí,
o se hacen graffitis en las paredes de alguna calle
y luego llaman a alguna emisora radial.

Tú, por ejemplo,
te me metiste en la sopa
y hasta en el café.
Ése fue tu plan desde el principio,
y funcionó.

Y ahora,
que estás y no -a medias-,
te veo siempre merodeando
entre el humito que se sale
del borde del pocillo.
Y a veces,
no lo soporto.

Todavía recuerdo cuando me dijiste que no te gustaba el café...
Me sorprendí mucho por todas las veces que te sentaste a verme fumar
y a tomar de mi taza compartida...
Supongo que con el café, empezó el fin.
¡Qué jodidas estaban desde entonces las cosas!

Ay, el amor, el amor...
Cuando se le mete algo en la cabeza,
no hay corazón que lo sobreviva.

Ahora tengo que correr y cerrar la puerta,
para que las voces no lleguen hasta aquí.
Las voces, con esas palabras que te repiten
-fuerte y claro-
para que no te olvide.

Corro,
tengo que correr...
Porque ya me han alcanzado antes,
un instante antes de haber podido escapar.

Sí, al fin,
un día pudimos...
Pudimos escaparnos del otro.

Ya te estoy muriendo yo,
porque no quería morirme de ti.

Te despido desde dentro,
te voy desgarrando a poquitos de mis entrañas
porque tienes que empezar salirte,
a dejarte salir,
a dejarme irme...
-¿Quién dijo que no había que ayudarle un poquito al amor?
Cuando se enreda, se pierde,
cuando no sabe cómo hacer para llegar a la puerta del fondo-
Dejar ir.

Es difícil esto de querer hacerte quedar,
sin que te quedes...
Porque siempre guardo la esperanza.
No me soporto.

¿Serviría de algo, en estos momentos,
comprar una guitarra y aprender a tocarla?
Debí dedicarte muchas otras canciones...
Hacerte sentir como que siempre soy un cálido hogar
para tus ensueños, miedos, odios, anhelos, o lo que sea o se te ocurra de ti... De tu "Ser-idad"...
Sí,
todo de ti.
Todavía quiero todo de ti.

Y tú...
Tú sigues sin querer que nadie te quiera...
Para no aprender en el error de querer quedarte atada a alguien...
No quieres aprender de más errores,
sólo porque no te enteras de que cometer este error,
a veces vale la pena.


20111117

Una Muestra de Arte Disfuncional


-Amo ese momento cuando las lágrimas finalmente caen 
después de haberse detenido a enredarse en mis pestañas-

“Quizás sólo sea posible escribir sobre ciertas cosas cuando ya 
apenas pueden herirnos y hemos dejado de soñar con ellas, 
cuando estamos tan lejos, 
en el espacio y en el tiempo,
 que casi daría igual que no hubieran sucedido.” 
— Antonio Muñoz Molina

Nadie sabe lo que es sentarse en "nuestro" mundo a escribir historias que no quieren ser escuchadas... Sólo algunos pocos se preguntan "¿Cómo será?". Y yo ya estoy cansado de decir estas palabras. Contar mi historia siempre duele, porque es siempre la misma. Al final, quedo sólo y desgastado. Espero que esta sea la última vez que tenga que contarlo todo desde el principio... Como si no hubiera intermedios, sin pausa, hasta quedar sin aliento. Exhausto. No resistiré más veces... Conocer a alguien nuevo se está convirtiendo en una tortura. Todos vienen como idiotizados, llegan y se acercan a mí con sus prejuicios e idealizaciones ya armadas sobre lo que diré, sobre mis fotografías, mi guitarra, mis putos cuadros... Es como que tengo todo, y -a la vez- nada, por decir...  ¡¡Todos creen que estoy a punto de terminar la maldita novela!! Pero no. 

No quiero conocerle los defectos a nadie más. No quiero excusarme de nuevo por no ser lo que se imaginaban de mí. No. Si lo hago otra vez, terminaré por explotar... No quiero el juego de roles. Nadie es perfecto. Yo no lo soy. No sé si sea capaz de amar otras imperfecciones que no sean las mías. En estos momentos sólo trato de olvidar. Sigo tratando de recuperarme los pedazos de conciencia, de dignidad, de deseo, de anhelo, de ansias... Ya he regalado muchas cosas... Todos se acercan nada más buscando llevarse un pedazo de mí... ¿Pero acaso se quedaría alguno si yo le ofreciera "nada" a cambio? Todos se acercan nada más queriendo comprobar que soy de verdad, que soy de carne y hueso como ellos... Por eso, a veces prefiero que se queden haciendo globos e idealizándome más, sin darles nunca el gusto de acercarse ni un poquito a mi corazón. Una vez que han descubierto que soy real, que existo patética y redundantemente -como ellos-, se dan la vuelta... Me dejan solo.

- ¿Por qué te sentiste triste?
- Tenía miedo de no poder decir "te amo"... De que se me escapara decirlo, y se fuera.
- ¿Querías que ella lo dijera?
- No.
- ¿Por qué?
- No habría podido creerle.
- ¿Entonces?
- Quería poder haberlo dicho yo. Y mirarla a los ojos y (para) hacerle entender que era cierto. No dejarla ir hasta que lo entendiera de verdad.
- ¿Y es cierto?
- No, hoy no. Por ahora, no... Aún.
- ¿Qué falta?
- Estar seguro.
- ¿De...?
- De que también ella quiere enamorarse.
- ¿Tú te quieres enamorar?
- El amor es muy celoso. Sólo le gusta cuando te enamoras de él y no lo andas poniendo en otras personas. Eso lo hace frágil. Mediocre. Sucio... Yo me quiero enamorar de esa manera, profundamente, como un niño.
- ¿Y no le gustaría a tu ego que ella se enamorara de ti?
- No soy egocéntrico. Además... Yo sólo soy un accidente en su vida. Ella primero debe querer enamorarse por el enamoramiento en sí mismo. Eso hace que dos seres humanos de verdad puedan permanecer juntos a pesar de sus propias humanidades.
- ¿Y si todo eso sucede... Te permitirías por fin ser feliz de nuevo?
- Definitivamente, yo sería un hombre/accidente encantado de interponer mi presencia justo en medio del camino entre el amor y ella. Uniríamos enamoramientos. No sé si sería feliz, porque nunca me ha pasado.
- ¿Y qué me falta a mí?
- Ser más alta, menos delgada, peliroja, con pecas en las mejillas, tener ojos azules... No vivir en mi cabeza.